
El Concorde, el avión supersónico que volaba más rápido que la rotación de la Tierra y que permitía a los pasajeros admirar la curvatura del planeta a través de las ventanillas, celebra esta semana los 50 años del primer vuelo comercial.
Luego de años de pruebas, el 21 de enero de 1976 despegaron dos Concorde con pasajeros. Uno estaba operado por British Airways y realizó el trayecto desde Londres-Heathrow hasta Baréin; el segundo era de Air France y cubrió el trayecto de París a Río de Janeiro con escala en Dakar.
El Concorde era un avión que tenía capacidad para 100 pasajeros y superaba la velocidad del sonido porque volaba a Mach 2.04 (2.180 kilómetros por hora).
Con este avión, un pasajero podía salir de París a las 10.30 y llegar a Nueva York a las 8.15 hora local, ganando tiempo al reloj. Según los registros, el trayecto transatlántico más veloz fue el del 7 de febrero de 1996, con un viaje de Londres a Nueva York que se completó en solo 2 horas, 52 minutos y 59 segundos. Actualmente, ese viaje demora unas siete horas.
Los vuelos en el Concorde no solo se distinguían por su velocidad. También el servicio a bordo «reflejaba la ambición del supersónico, con champán y delicadas creaciones frescas de trufa del Périgord firmadas por Lenôtre», señalan desde Air France y agregan: «Cada detalle contribuía a una experiencia de viaje lujosa. La cabina estrecha evocaba de forma ultramoderna la edad dorada de una aviación de prestigio».
La historia de esta proeza técnica terminó en 2003: tres años antes, el 25 de julio de 2000, un accidente en el aeropuerto Charles de Gaulle originado en el estallido de una rueda por una pieza de titanio que estaba en la pista de despegue y era de otra aeronave dejó 113 muertos.
Inmediatamente se interrumpieron los vuelos en el Concorde y se retomaron en 2001, con cambios en las ruedas, pero el final estaba escrito. En 2003, el Concorde dejó de volar.
Al accidente se sumaban otros factores como los enormes costos operativos y de mantenimiento en un mundo que empezaba a preocuparse por la sostenibilidad. Los pasajes aéreos replicaban esos costos elevados: en el 2000 se pagaban 8.000 euros un trayecto de ida y vuelta París-Nueva York (hoy serían 11.500 euros).
Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York de septiembre 2001 también limaron la vida del Concorde por el temor generado en la sociedad.
«Hubo una disminución del número de pasajeros y un menor interés por mantener en vuelo este tipo de aviones«, dijo Marion Weckerle, encargada de la colección de aviones del Museo del Aire y del Espacio de París (Francia).
Como homenaje a este legado icónico y símbolo de la innovación en la industria aérea, Air France lanzó una colección exclusiva de productos que se pondrán a la venta a partir de febrero 2026, como modelos de aeronaves, pañuelos de seda, chales, cuadernos, llaveros y algunos artpiculos exclusivos y limitados (en shopping.airfrance.com).
Además, estrenó un documental especial que recorre la historia del Concorde (disponible en su canal de YouTube), con «testimonios de colaboradores que contribuyeron a mantener en operación al Oiseau Blanc, así como la participación de Benjamin Smith, CEO del Grupo Air France-KLM y presidente de Air France».


