Los fulgores blancos de la luna se alargan sobre los contornos de los picos y las laderas de Sierra de la Ventana, al tiempo que desde el cielo salen disparados también los destellos de todos los astros posibles, desde Las Tres Marías hasta la Cruz del Sur pasando por una infinidad de estrellas fugaces y otras tantas luces que titilan.
Sin embargo, el derroche lumínico no es suficiente para revelar cada pliegue del sendero de casi dos kilómetros que avanza a ciegas a la par del arroyo Belisario, en el Parque Provincial Tornquist.
Es el escenario a la exacta medida de la excursión nocturna que conduce Horacio Mendoza, en dirección a las ruinas del monumental Club Hotel de la Ventana. El guía anunció una experiencia poblada de relatos paranormales y otros fenómenos que escapan a toda explicación más o menos lógica.
Vista de Sierra de la Ventana, provincia de Buenos Aires. Foto Pablo BizónEl almacén embrujado y el hueco de la Ventana
Con esa advertencia previa, ya las primeras sombras del recorrido trazadas en el bosque aportan un motivo para empezar a sugestionarse. Por si hiciera falta, la creciente inquietud de los visitantes aumenta con un chillido de aves insomnes que llega desde la Barranca de los Loros.
Los caminantes más informados están al tanto de la ola de rumores que corrió en las últimas décadas sobre el supuesto embrujo que envolvía un almacén cercano a la rotonda central de Sierra de la Ventana, que el propietario prefirió cerrar definitivamente abrumado por la seguidilla de objetos que caían de las estanterías, sin razón aparente.
“Es el espíritu de la madre de uno de los dueños”, es la teoría más escuchada, que, aún hoy, se transmite de boca en boca.
Considerado el hotel más lujoso de Sudamérica hoy solo quedan ruinas.Otros observan con cierta desconfianza el hueco más famoso del cerro Ventana -el atractivo más convocante para los turistas de la comarca- y prefieren pasar por alto el desafío del trekking hasta la cumbre, persuadidos de que allí los espera una fuerza maligna, según la mitología de la cultura prehispánica tehuelche.
Hotel lujoso y efímero
Ahora, cuando en el horizonte en penumbras apenas se alcanzan a distinguir los muros del hotel lujoso y efímero -fue inaugurado en 1911 y cerró en 1920, como consecuencia directa de la prohibición de los juegos de azar dictada por el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, Mendoza agrega el ingrediente más sugestivo para el puñado de audaces reunidos en este paseo: en 1943, la mole sostenida por paredes de granito volvió a abrir sus puertas para dar albergue a 330 marinos del acorazado Admiral Graf Spee que sobrevivieron a la destrucción de la nave por el bombardeo de tres cruceros británicos en la Batalla del Río de la Plata, ocurrida en 1939, en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
Durante dos años, los alemanes prisioneros disfrutaron de la opulencia del primer casino de Sudamérica, una desmesurada obra de tres plantas con 173 habitaciones y cuatro suites proyectada en un terreno de 70 hectáreas, a 550 metros de altura, por los directivos ingleses del Ferrocarril del Sud.
Contaba con una capilla con el altar tallado en roble, usina a vapor, gimnasio, frigorífico, sala de planchado, enfermería, salón de fiestas, peluquería, solario, comedor y cocina.
Una estela de mitos y leyendas dejó atrás la partida de los soldados alemanes en enero de 1946.
El Club Hotel de la Ventana fue destruido totalmente por un incendio, en 1983.Ya lejos de su esplendor simbolizado en lo más alto por una torre puntiaguda de estilo normando, el hotel empezó a ser saqueado sin piedad, hasta que en 1983 los vecinos entendieron que no quedaba más por hacer para recuperar la construcción, al asistir impotentes al incendio que decretó la destrucción total. Otro misterio todavía sin dilucidar se sumaba a la historia del lugar.
La decadencia del hotel agitó la creencia popular, que empezaba a reconocer a media voz rincones cargados de energía en los que resonaban los pasos y las voces confusas de figuras fantasmagóricas.
Una vez que cruzan el frente de pastizal y piedras, trasponen los carteles que anuncian “peligro de derrumbe” y se acomodan sobre un piso de adoquines, entre los marcos de la entrada de carruajes, los visitantes -incluso los más incrédulos- retoman esas verdades a medias con la solapada esperanza de cruzarse con alguna silueta fosforescente o detectar a los presuntos jinetes espectrales que solían recorrer los jardines del barrio Golf.
Años atrás, Adolfo Leischman, un memorioso vecino de la zona, insistía en afirmar que un tripulante del Graf Spee le había recomendado no avanzar demasiado en sus caminatas próximas al hotel por la frecuente aparición de sombras extrañas que podrían afectarlo.
El sector del comedor del Club Hotel de la Ventana.Él mismo afirmaba haberse topado con una figura encorvada de unos 2 metros de altura, que -según creía recordar- aparecía ante su mirada absorta flotando a medio metro del piso. Según la teoría de algunos amables interlocutores que accedían a prestarle oído se trataba de Franz, uno de los maquinistas del barco hundido.
Ahora es el propio Mendoza quien se encarga de apelar a su don de narrador apasionado para recrear esas historias perturbadoras.
Esta vez, la atmósfera de incertidumbre que describe con palabras convincentes es agitada por los chillidos de los murciélagos, que llegan desde algún rincón del edificio en ruinas imposible de localizar.
Dos robustas palmeras erguidas en medio del patio de césped parecen indicar el terreno más seguro para tomar distancia y buscar protección ante la amenaza de fuerzas ocultas que la imaginación se obstina en mantener latente, al menos hasta el último tramo de esta aventura imprevisible de principio a fin.
Cómo llegar a Sierra de la Ventana
- Desde la ciudad de Buenos Aires hasta Sierra de la Ventana son 563 kilómetros por Ricchieri, Autopista a Cañuelas, ruta 3 hasta Azul, ruta 226 hasta Olavarría y rutas 51, 76 y 72.
- Bus semicama Cóndor Estrella o El Águila de Retiro a Sierra de la Ventana (9 hs.), $ 59.000; servicio común de Cóndor Estrella, $ 54.000; coche cama El Águila, $ 65.000.
- Aerolíneas vuela directo en una hora y media de Aeroparque a Bahía Blanca (a 100 km); ida y vuelta con tasas e impuestos, desde $ 181.000.
- Micro semicama Jetmar o Cóndor Estrella desde Bahía Blanca hasta Sierra de la Ventana (2 hs. 30’), $ 16.000; común Cóndor Estrella, $ 15.000.
Dónde alojarse
- En Sierra de la Ventana, cabañas Balcón del Golf: la noche entre semana con desayuno, gimnasio, piscina climatizada, sala de juegos, golf, fútbol, tenis, vóley, caja de seguridad, cocina con heladera, freezer y vajilla, wi-fi, TV cable, parrilla, ropa blanca, cochera, $ 178.000 para dos personas, $ 276.000 para 4 y $ 356.000 para 6; viernes o sábado con media pensión, $ 350.000 para 2, $ 460.000 para 4 y $ 625.000 para 6 (0291- 491-5222 / 0291- 156462621 / reservas@balcondelgolf.com / IG: Balcón del Golf).
- En Villa Ventana, cabañas Lihuen Cuyen: para 5 personas con estacionamiento, DirecTV, wi-fi, desayuno, ropa blanca, cocina con heladera, freezer, microondas y vajilla, parrilla e hidromasaje, $ 110.000; para 7, $ 130.000 (0291- 154631316 / lihuencuyen@gmail.com / IG Cabañas Lihuen Cuyen).


