Los escalones altos de piedra, las iguanas inmóviles al sol, la vegetación exuberante… Con construcciones, templos y entornos naturales en común, las distintas zonas arqueológicas de la civilización maya atraen y fascinan a visitantes de todo el mundo.
En las tierras que hoy conocemos como México, Guatemala, Belice y Honduras, comenzó a gestarse la cultura maya hace unos 3.000 años, hasta convertirse en un gran imperio que alcanzó su apogeo entre el 250 d.C. y el 900 d.C.
¿Qué pasó entonces? Nadie sabe exactamente las causas por las que se fue desvaneciendo su poderío hacia el sur: las enfermedades, la agitación política, la superpoblación y las sequías han sido señaladas por los académicos como algunas de las razones.
Pero mientras tanto, el imperio -especialmente en la península mexicana de Yucatán- siguió floreciendo hasta las conquistas españolas del siglo XVI.
Los mayas eran hábiles agricultores, crearon un lenguaje escrito sofisticado, desarrollaron un sistema de clases sociales con un comercio ordenado, tenían una red de ciudades, y crearon un sistema numérico con el concepto del cero (desconocido por los antiguos griegos).
A su vez, eran expertos en observaciones celestiales, perfeccionaron el calendario de los olmecas (cultura de la costa del Golfo de México) y crearon monumentos para estudiar y acompañar los movimientos de la luna, el sol y Venus.
En México, Palenque es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Foto ShutterstockHoy todavía se pueden comprobar sus conocimientos, como ocurre en cada equinoccio de primavera y otoño con el fenómeno del “descenso de la serpiente emplumada” en la pirámide de Chichén Itzá.
Con dosis de misterio, aventura y antropología, los principales vestigios de esta antigua civilización conforman la Ruta Maya, en un recorrido que atraviesa varios países y ofrece una propuesta turística deslumbrante.
En México, el Tren Maya abarca más de 1.500 kilómetros de vías férreas, conectando a los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Las ciudades mayas de Belice
En Centroamérica, Belice se destaca por sus sitios arqueológicos en medio de la selva, debajo de México y con Guatemala como límite.
La zona arqueológica de Xunantunich, en Belice. Foto ShutterstockUno de los sitios imperdibles de la Ruya Maya es Xunantunich, que se alza sobre una cresta natural de piedra caliza y ocupa más de 2 km cuadrados en el distrito de Cayo. Construido en el Período Clásico (250-900 d.C.), fue un gran centro ceremonial con seis plazas y más de 25 templos y palacios. Su ícono es El Castillo, una pirámide de casi 40 metros con frisos esculpidos en los lados este y oeste.
A diferencia de otras zonas mayas, aquí aún es posible subir hasta la cima de las construcciones, con panorámicas increíbles.
Cerca del lugar, Caracol es otro de los templos mayas más importantes de Belice, en el corazón de la Reserva Forestal Chiquibul. Canaã es el templo más alto del país, y ofrece vistas de la selva y una acústica excelente (era para que los sacerdotes y gobernantes fueran escuchados por las masas en la plaza de abajo).
Los templos de Caracol, en Belice. Foto ShutterstockHacia el sur, Lubaantun es único porque sus templos fueron levantados sin mortero, con piedras cuidadosamente talladas y encajadas. Fue el centro ceremonial más grande de la región en el Clásico Tardío y floreció entre 700 y 850 d.C. Sus habitantes aprovecharon las tierras para cultivar cacao y comerciar con obsidiana y jade. El sitio cuenta con 14 estructuras distribuidas en cinco plazas, áreas residenciales y dos canchas de juego de pelota.
En lo profundo de los bosques se encuentra una maravilla antigua natural: Actun Tunichil Muknal (ATM) es una cueva atravesada por un arroyo cristalino, en donde los visitantes se refrescan mientras realizan una caminata guiada.
Belice santuario maya Cueva de Actun Tunichil Muknal (ATM) vasijas y restos de la cultura maya Imagen de la empresa Viator de TripadvisorLa cueva es uno de los sitios mayas más impresionantes porque se conservan cerámicas y esqueletos, como el de “La doncella de cristal”.
Más cercano a la ciudad de Belice, el yacimiento Altun Ha fue centro ceremonial y enlace comercial entre la costa caribeña y los centros mayas del interior. Altun Ha tiene dos plazas principales con 13 templos mayas y estructuras residenciales. Lo más destacado es una talla de jade del dios Kinich Ahau.
Los tesoros de Guatemala
Los antiguos mayas dejaron un mapa de piedra y selva en Guatemala que aún mantiene su latido. El gran protagonista es Tikal, en el departamento de El Petén, con templos que se alzan como colosos sobre la Plaza Mayor.
Tikal, protagonista de la Ruta Maya en Guatemala. Foto ShutterstockFue una superpotencia clásica, con dinastías, estelas finamente talladas y una acústica sorprendente.
No muy lejos, Yaxhá atrae con su laguna, El Mirador cuenta con la famosa pirámide La Danta, y Uaxactún guarda observatorios solares pioneros. En el Caribe, Quiriguá presume estelas altísimas y delicadas; Cancuén fue puerto comercial en Alta Verapaz; y Aguateca, una fortaleza sobre acantilados.
Visitando Honduras
En el oeste de Honduras y cerca de la frontera con Guatemala, el Parque Arqueológico de Copán es también Patrimonio de la Unesco y uno de los mayores tesoros arqueológicos, con detallada arquitectura.
Juego de pelota de Copán, en Honduras. Foto ShutterstockAntigua capital maya del período Clásico, allí se destacan la Escalinata Jeroglífica y sus impresionantes esculturas de piedra, así como la Gran Plaza, las estelas y los altares.
Copán Ruinas tiene muchos otros atractivos, como el avistaje de guacamayas, aguas termales, café, cacao y un pueblo encantador.
Palenque, México
Palenque se encuentra en el estado de Chiapas, en México. Foto ShutterstockPuerta de entrada al Mundo Maya en México, Palenque es un enclave tropical en plena selva de Chiapas.
Su antigua ciudad maya, más pequeña que Tikal, Chichén Itzá o Copán, deslumbra por su arquitectura refinada, con esculturas, tallas y relieves muy bien conservados pese a la selva que avanza.
Además de la zona arqueológica, hay cascadas y selvas rumbo a Guatemala, con hoteles sobre la carretera a las ruinas y el Tren Maya.
En mayo se celebra la Feria del Mundo Maya y a fines de julio se realiza la feria de Santo Domingo Guzmán.
Campeche, México
Ya en la península de Yucatán, la ciudad amurallada de Campeche seduce con su herencia colonial: fachadas pastel, balcones de hierro forjado y calles empedradas que conducen a la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, frente a la Plaza de la Independencia.
La bella ciudad colonial de Campeche, en México. Foto ShutterstockVale la pena visitar el Museo de Arquitectura Maya que, dentro del Baluarte de la Soledad, exhibe piezas prehispánicas de gran valor.
Desde el Baluarte de San Carlos se puede caminar por la muralla con vistas abiertas, mientras que el malecón suma paseos a pie y bicicleta al ocaso y la catedral ofrece un video mapping nocturno.
Edzná, en el estado mexicano de Campeche. Foto ShutterstockA 55 km, Edzná despliega su plaza ceremonial, canales hidráulicos y la Gran Acrópolis, en un viaje que puede seguir hacia el Área de Protección de Flora y Fauna Calakmul, Patrimonio Mixto de la Humanidad por su valor ecológico y arqueológico.
A 4 horas al sur de Campeche, alberga más de 6.000 estructuras mayas escondidas entre la selva tropical.
Entre monos y aves, la Estructura II asoma sobre el verde.
En el corazón de la selva, Calakmul se destaca en Campeche, México. Foto ShutterstockEn cambio, en la franja costera que separa la Laguna de Términos del Golfo de México, la Isla Aguada propone tours embarcados para avistar delfines, conocer el faro y disfrutar de playas tranquilas.
Chichén Itzá, México
En los equinoccios se produce «el descenso» de la serpiente emplumada en la pirámide de Chichén Itzá. Foto ShutterstockJunto con Tulum, Chichén Itzá es el sitio maya más visitado. “Al borde del pozo donde viven los Sabios del Agua”, su nombre resume la esencia de su fundación en el siglo V.
Ciudad sagrada y centro de peregrinación, fue el eje del poder en Yucatán tras el declive de las urbes clásicas del sur.
El Templo de los Guerreros en Chichén Itzá, México. Foto ShutterstockSu historia combina dos grandes etapas: la tradición Puuc de Chichén Viejo, junto al cenote Xtoloc (se pueden observar el Complejo de las Monjas, la Iglesia decorada con máscaras de Chaac, el Osario y el Caracol) y el período Maya Tolteca (900-1200), cuando en la Gran Explanada se alzaron la pirámide de Kukulcán o El Castillo, el Templo de los Guerreros, el de los Jaguares, las Mil Columnas, el Tzompantli con los cráneos de personas sacrificadas, y el mayor Juego de Pelota de Mesoamérica.
Tras los conflictos con Uxmal y Mayapán, la ciudad entró en decadencia en el siglo XIII, aunque nunca perdió su carácter divino, especialmente por el Cenote Sagrado, escenario de ofrendas durante siglos.
En Chichén Itzá se destaca el gran Cenote Sagrado. Foto ShutterstockDeclarada Patrimonio de la Humanidad y una de las Nuevas Maravillas del Mundo en 2007, Chichén Itzá se encuentra bajo la protección del INAH, por lo que ya no se permite escalar sus monumentos para preservar las estructuras de los miles de visitantes diarios.
En pocos días, nadie querrá perderse el equinoccio de primavera: entre el 19 y el 23 de marzo, la sombra llegará a dibujar la serpiente Kukulkán descendiendo en El Castillo a través de la escalinata, en una demostración de astronomía y geometría maya.
Además, hay show nocturno de luz y sonido.
Uxmal, México
Vista aérea de Uxmal, México. Foto ShutterstockSiempre en Yucatán y también Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, Uxmal es una de las joyas arquitectónicas más impactantes del mundo maya.
Según la tradición, fue fundada por la tribu de los Xiues, con una ocupación que se remonta al Preclásico superior, aunque su mayor esplendor llegó en el Clásico Tardío (600–1000 d.C.), cuando alcanzó unos 20.000 habitantes.
Gobernada por una élite que concentraba el poder político y religioso, Uxmal se convirtió en capital regional del Puuc, sostenida por los suelos fértiles y más de 160 cisternas que almacenaban agua de lluvia ante la ausencia de cenotes.
Uxmal, impactante en la selva de México. Foto ShutterstockLa ciudad reúne 15 grupos de edificios, entre ellos, la imponente Pirámide del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas, el Palacio del Gobernador y la Casa de las Tortugas.
Tulum, junto al mar Caribe
Los mayas también tenían edificaciones y templos junto al mar Caribe. Conocida por los turistas que vacacionan en Cancún o Playa del Carmen, la ciudad costera de Tulum fue un puerto comercial con bajada a la playa.
Tulum, el yacimiento arqueológico maya junto al Mar Caribe. Foto ShutterstockEn el estado de Quintana Roo, se destacan los templos del Dios Descendiente, de los Frescos y del Viento.
Pero El Castillo es la postal indiscutida y era fundamental cuando los navegantes mayas tomaban al mirador como referencia sobre el acantilado para entrar al canal que dividía al gran arrecife de coral.
Cozumel, México
Desde Playa del Carmen salen ferrys hacia Cozumel, ideal para disfrutar del snorkel y el buceo pero también para visitar el área arqueológica de San Gervasio.
San Gervasio, yacimiento maya de Cozumel, México. Foto ShutterstockY más al sur, la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an alberga varios yacimientos arqueológicos mayas, pero el más importante es Muyil, con rasgos arquitectónicos similares a los vestigios de Tikal en Guatemala.
A orillas de la laguna Sian Ka’an, era estratégica dentro de la red comercial que se extendía por la costa y por un sistema de canales: circulaban jade, obsidiana, chocolate, miel, plumas y sal.
Se cree que estaba bajo el control regional de Cobá, otro punto clave para este intercambio.


