Desde una playa al sur de Ubatuba, cerca de San Pablo, Brasil, y con las olas del mar como sonido de fondo, Leandro Usuna -Lele, para todo el mundo- atiende el teléfono mientras les pide a sus hijos, de 2 y 4 años, que no hagan ruido.
Ellos queren ir al mar. Lo mismo que siempre quiso -e hizo- Leandro, que lleva más de dos décadas surfeando por el mundo, tanto por placer como compitiendo al más alto nivel, y planea seguir siempre cerca de las olas.
Representa a la Argentina como surfer desde 2004, ganó dos mundiales, participó en los Juegos Olímpicos de Tokio, y sigue activo.
“El surf es mi vida, no me imagino lejos de esto”, dice Leandro a Clarín.
Leandro Usuna fue campeón sudamericano y dos veces campeón mundial en tabla corta. Futo Hotel Las GolondrinasSu trayectoria es extensa: fue campeón mundial ISA en 2014 y 2016 en tabla corta -“lo más radical, donde se hacen más piruetas; como un freestyle en snowboard”, aclara-, se convirtió en el primer surfer no brasileño en consagrarse campeón sudamericano, fue figura en circuitos internacionales por muchos años y sigue siento todo un referente del surf argentino.
Pero mientras competía, un día comenzó a pensar en el futuro. “Sabía que la carrera deportiva tiene un límite. Entonces empecé a imaginar cómo seguir cerca del mar, pero desde otro rol”, explica.
Vibra de hostel, comodidad de hotel
Junto a su hermano Gerónimo, Leandro transformó su experiencia en California en un proyecto hotelero. “Por temas familiares pasamos nuestra infancia en California, donde vivimos lo que es el verdadero lifestyle surfer, y quisimos llevarlo a Mar del Plata. Empezamos organizando surf camps, pero pronto vimos que faltaba un lugar propio, para la comunidad», cuenta.
Piscina. El de la zona sur de Mar del Plata fue el primero de los hoteles. Foto Hotel Las GlondrinasY pensaron también que a Mardel le faltaba un lugar relajado, con todo lo que necesitan los surfistas; con la comunidad de los hostels -lo social, la gente, la cocina, la fiesta- pero la comodidad de un hotel. Con cuartos compartidos pero también privados, y cocina comunitaria; «una mezcla de hostel y hotel”, resume.
Así nació el primer hotel Las Golondrindas, en diciembre de 2023, en la zona sur de en Mar del Plata, cerca del faro y de playas emblemáticas como Waikiki y Honu Beach.
Una fiesta,en el hotel de Aiampe, Ecuador, el segundo de la cadena. Foto Hotel Las GolondrinasCon capacidad para 85 huéspedes, habitaciones privadas y compartidas con baño propio, pileta y el Hendo’s Café, fue pensado desde el origen como punto de encuentro especialmente para surfistas, pero también para todo tipo de viajeros.
“La idea fue ofrecer un lugar auténtico, donde se respire surf. Pero no solo para surfistas, porque también vienen familias y grupos de amigos; hay huéspedes que vienen a jugar fútbol, a la semana de yatching, es para todo el mundo”, detalla.
Y resume: “La gente se siente cómoda, porque tiene eso de la vibra de hostel con la comodidad del hotel, buena ubicación, buenas camas, buena ducha. Y todos los cuartos, tanto los privados como los compartidos -máximo 8 personas-, tienen su propio baño”.
El de Cabarete, en República Dominicana, fue el tercer hotel. Foto Hotel Las Golondrinas ¿Por qué Las Golondrinas? “Porque estas aves migran todos los años entre California y la Argentina, volando miles de kilómetros para llegar siempre al mismo nido. Con mi hermano cuando empezábamos con la idea vimos un nido de golondrinas y nos miramos; enseguida nos sentimos identificados, porque son un poco como nosotros”.
Luego de la experencia marplatense, Las Golondrinas “viajó” al exterior en 2024, con tres nuevos hoteles. El primer “extranjero” fue el de Aiampe, en Ecuador, que abrió en mayo; en julio llegó el de Cabarete, en República Dominicana; y en septiembre, otro más en El Zonte, El Salvador.
“Todos están en zonas de buenas olas o muy cerca del mar, y tienen la misma estética y filosofía. Cada uno tiene su estilo propio, adaptado al entorno, pero ofrecen los mismos servicios: piscina, desayuno, actividades, espacios de coworking y clases de surf, entre otros”, cuenta Leandro.
Una habitación del hotel de El Salvador. Foto Hotel Las Golondrinas Cada hotel trabaja con embajadores locales, que son surfistas destacados y miembros de equipos olímpicos. “Cada lugar tiene su representante, y eso le da identidad y autenticidad”, destaca Lele.
Autenticidad e innovación
Como se dijo, una de las claves de Las Golondrinas es que combina la comodidad de un hotel con la vibra social de un hostel: cocina comunitaria, espacios comunes y eventos permiten que los huéspedes se conecten entre sí. “Había hoteles que querían captar al público surfista, pero no eran del palo. Nosotros sí lo somos. Somos auténticos”, afirma Leandro.
Los espacios comunes son esenciales para que los huéspedes se vinculen entre sí. Foto Hotel Las Golondrinas La propuesta incluye también clases yoga y bienestar, ferias de ropa y arte, noches de cine, clínicas ambientales, surf trips, team building para empresas y fiestas o sunsets de la mano de una conocida cerveza, uno de los sponsors que acompañan la marca.
Estas características innovadoras se suman a una app propia (Las Golondrinas Mobile) y un sistema de membresías, con el objetivo de que los huéspedes “se sientan parte”.
“Mediante la app podés suscribirte, ir acumulando puntos y con ellos acceder a noches gratis o descuentos en varias marcas y escuelas de surf. A los nueve meses de membresía, te regalamos cuatro noches en cualquiera de los hoteles. Es una manera de unir a la gente que comparte esta pasión”, explica Usuna.
Leandro «Lele» Usuna representó muchos años a la Argentina en competencias internacionales. Foto Hotel Las GolondrinasTambién buscan vincular a los atletas, haciéndolos formar parte del negocio con la posesión de un porcentaje de cada hotel. “Además, cada lugar va a ofrecer el servicio de surf camp. En Argentina los hacemos los fines de semana largos, de 3 ó 4 noches. Hay muchos, pero es cierto que nuestro espacio es único; no hay otro hotel como éste, pensado para surfers”, dice Lele.
Futuro y comunidad
Aunque la cadena crece rápidamente, los hermanos prefieren avanzar paso a paso. “Nos escriben de distintos países para abrir nuevas Golondrinas, pero primero queremos consolidar los hoteles que ya están funcionando, que todo fluya. Como el mar”, dice Leandro.
Ambos se dividen las tareas. Gerónimo está más directamente involucrado con la gestión, el día a día, en tanto Leandro es la cara visible de la marca, quien sigue más vinculado al mundo deportivo a través de la Federación Nacional de Surf o la Comisión de Atletas del COA, además de ser comentarista en competencias de la International Surfing Association. Entre viajes, entrenamientos y su vida familiar, mantiene intacta su conexión con el surf.
El estilo relajado del hotel de Aiampe, en Ecuador. Foto Hotel Las Golondrinas Para quien esté pensando en asomarse al mundo del surf, Lele recomienda “siempre empezar por Mar del Plata; ahí está el espíritu de lo que somos”.
Desde las olas de su ciudad natal hasta las playas del Caribe y Centroamérica, Las Golondrinas es hoy un proyecto que combina pasión, autenticidad y estilo de vida, y que sigue creciendo con la misma lógica que las olas que inspiraron a sus creadores.


