A orillas del río Brenta y a los pies del monte Grappa, hay una ciudad que tiene fama por su historia, por su entorno sugerente y algunos sabores que dan que hablar.
Dicen que Bassano del Grappa es el destino más reconocido de la provincia de Vicenza, en el Véneto, norte de Italia. Y tiene el título de “capital del destilado italiano”, por la grappa.
Una primera visita debería incluir el símbolo indiscutido de la ciudad: el Ponte Vecchio o Ponte degli Alpini, un histórico puente cubierto de madera. Está ubicado justo en la zona donde el río Brenta es más estrecho. Originalmente es de 1209, pero el que se ve actualmente se basa en un diseño de Andrea Palladio de 1569. Tuvo varias destrucciones y reconstrucciones, como la inundación en 1748 o la quema ordenada por el virrey Eugenio de Beauharnais, en 1813.
Por este puente pasaron las tropas italianas, en la Primera Guerra Mundial, para defender la meseta de los Siete Municipios (o los territorios del Altopiano dei Sette Comuni).
En tiempos de la Segunda Guerra Mundial, una explosión lo destruyó por tercera vez (1945) y en 1947 volvieron a rearmarlo.
Tal es su importancia, que en 2019 se lo incluyó en la lista de Monumentos Nacionales.
La historia sigue en el Museo del Ponte degli Alpini, inaugurado en 1950 por la Associazione Nazionale degli Alpini (ANA Monte Grappa; los Alpini son un cuerpo de infantería de montaña del ejército italiano) y es un buen lugar donde buscar más información sobre las guerras mundiales.
Se exhiben cascos, bombas, metralletas, alambre de púas, fotografías de la época y manuscritos (Via Angarano 2; abre todos los días, excepto los lunes; entrada 3 euros)
Paso a paso: qué ver en Bassano del Grappa
Hay mucho para ver en Bassano del Grappa que, además, fue designada Città Veneta della Cultura 2025, es decir que representa al Veneto en eventos culturales durante este año.
Hay que conocer la Piazza Libertà, en el centro histórico, de forma rectangular y con un elegante pórtico. Allí está la Iglesia de San Juan Bautista con su fachada neoclásica y las galerías del Ayuntamiento (Loggia del Comune), del siglo XV, un edificio al que más tarde se le sumó un gran reloj de esfera azul, con la firma de Corrado da Feltre.
A unos pasos, conectada por la vía San Bassiano, se encuentra la Plaza Garibaldi (también llamada Piazza della Fontana o Delle Erbe porque durante años aquí se instalaba un mercado de verduras) donde están la Torre Cívica, de 1312, la Iglesia de San Francisco y el Museo Cívico.
Piazza Libertá, en la zona histórica de la ciudad. Foto ShutterstockEl museo Cívico, uno de los más antiguos de la región del Véneto, está ubicado en el complejo conventual de San Francesco, un lugar único y emblemático de la ciudad, que invita a sumergirse en salas que reflejan la historia y la cultura de la zona.
A menos de cinco minutos a pie, el Castello Degli Ezzelini -hay partes que datan del siglo XII- donde se destaca la Torre di Ser Ivano, elegante e imponente.
Hasta el 31 de octubre de 2025, el paseo del Castillo Ezzelini está abierto al público: es uno de los rincones más característicos de Bassano del Grappa, y se puede caminar entre murallas que por años -desde 1150- protegieron la Iglesia de Santa Maria in Colle y a los propios habitantes de Bassano.
Antiguas murallas del castillo. Foto ShutterstockEse paseo termina en uno de los puntos panorámicos más lindos de la ciudad, con vistas al río Brenta y al puente de Palladio.
¡Salud! La grappa en Bassano
Una visita a Bassano del Grappa no estaría completa sin acercarse a la historia -o, al menos, al sabor- de esta bebida.
La Grapperia Nardini, la más antigua de Italia, y el Museo Poli Grappa proponen visitas con degustación.
Grapperia Nardini es uno de los 100 locales históricos de Italia, y la destilería de Italia más antigua y tradicional. Nació en 1779, pero en realidad, para buscar su origen, hay que remontarse a 1739, cuando nació Bortolo Nardini en Segonzano (Trento), en el Valle de Cembra, un pueblo de larga tradición vitivinícola y donde la destilación de orujo de uva era muy común.
En ese entonces, los destiladores iban de casa en casa con un alambique móvil para destilar el orujo de la producción de vino.
Y a eso se dedicó Bortolo Nardini. Pero en Bassano del Grappa, un accidente lo obligó a permanecer en la ciudad. Mientras se recuperaba, pudo conocer mejor Bassano y entendió su importancia estratégica y comercial. Por esto decidió instalarse allí y producir grappa, pero con alambique permanente: ahora los agricultores le llevaban el orujo hasta su destilería.
Bortolo llamó a su grappa «Aquavite di vinaccia»: era la primera grappa de Italia, la Grappa Nardini.
Actualmente, Nardini ofrece visitas guiadas al lugar donde se encontraba la primera destilería de Italia. Hay diferentes tours. La visita más económica es la de 12 euros y no incluye degustación. Hay una visita de 15 y otra de 25 euros, con paseo y cata (www.nardini.it).
Una de las salas del Museo de la Grappa de la familia Poli en Bassano del Grappa. Foto ShutterstockPor otro lado, la familia Poli tiene su destilería -fundada en 1898- en Schiavon, un pequeño pueblo a 12 km de Bassano. También allí tienen un museo de dos pisos y una superficie de 1.000 metros cuadrados. Ambos lugares están abiertos a las visitas.
En Bassano, Poli tiene una sede del museo, un homenaje a la grappa, ubicado en el antiguo Palazzo delle Teste: cinco salas que van desde los orígenes y la evolución del arte de la destilación a lo largo de los años hasta la exhibición y venta de los productos propios. Las visitas son autoguiadas y gratuitas. El precio de la visita guiada que incluye degustación de 5 bebidas espirituosas cuesta 3,50 euros por persona (www.poligrappa.com/eng).


