España, Italia y Francia. Para algunos un poco más curiosos o que no van por primera vez, Inglaterra, Alemania, Austria; tal vez Grecia o Croacia. En esos países puede encontrarse la gran mayoría de los destinos que elegimos los argentinos que podemos viajar a Europa.
Pero el Viejo Continente es mucho más, y si el presupuesto disponible es acotado, hay destinos que pueden sorprender no sólo por su historia, sus monumentos y edificios o su naturaleza, sino también por sus precios, ya que los presupuestos pueden llegar a ser la mitad que en los países mencionados.
Los destinos más económicos en Europa están en el Este y el Sudeste del continente, y van desde Albania, con sus sorprendentes escenarios naturales y hermosas playas; a Rumania, con sus castillos medievales, antiguas iglesias y la historia de Drácula; Moldavia, con sus antiguos viñedos; y las históricas capitales de Bulgaria o Eslovaquia.
Aquí, algunos de los países más baratos de Europa, que recuerdan que no es imprescindible gastar fortunas para crear recuerdos inolvidables en grandes escenarios del Viejo Continente.
Una plaza en el casco antiguo de Varsovia, capital de Polonia. Foto ShutterstockPolonia
Una vibrante cultura moderna, extensas costas sobre el mar Báltico, una historia milenaria que se sigue escribiendo cada día y extraordinarias ciudades históricas, como Varsovia o Cracovia, hacen de Polonia un destino super recomendable del este europeo.
No hay que perderse el casco antiguo de Varsovia, casi completamente reconstruido luego de la Segunda Guerra Mundial, y su animado corazón, la histórica Plaza del Mercado.
Otro recorrido por la historia más reciente es el barrio donde estuvo el Gueto de Varsovia, el mayor gueto judío impuesto por la Alemania nazi y famoso por su levantamiento, en enero de 1943.
La plaza del mercado en el casco histórico de Cracovia. Foto ShutterstockEn el sur del país, otra Plaza del Mercado imperdible es la de la también imperdible ciudad de Cracovia, con un centro antiguo fantásticamente conservado, ya que milagrosamente sufrió muy pocos daños durante la guerra. Cerca está Auschwitz-Birkenau, que fue el mayor campo de concentración establecido por los nazis (hay numerosos tours desde Cracovia).
Cerca hay dos recorridos muy demandados: Auschwitz-Birkenau, que fue el mayor campo de concentración establecido por los nazis (hay numerosos tours desde Cracovia) y las impactantes minas subterráneas de sal de Wielickza.
Minas de Wieliczka, un increíble recorrido bajo tierra. Foto ShutterstockLos coloridos edificios de Breslavia, que fue una de las ciudades más importantes de la Polonia medieval y es sede de una de las diócesis católicas polacas más antiguas (fundada en 1000), es otro sitio para visitar.
Al igual que Częstochowa, uno de los sitios de peregrinación más importantes del mundo cristiano por la famosa virgen negra de Nuestra Señora de Częstochowa, la reliquia más venerada de Polonia, que se encuentra en el Monasterio de Jasna Góra.
La mejor época para viajar es entre mayo y septiembre, aunque en diciembre son dignos de conocer sus pintorescos mercados navideños.
El centro antiguo de Bratislava y, detrás el Castillo. Foto ShutterstockEslovaquia
Un pequeño país que tiene mucho para ver cuya hermosa capital. Bratislava, está a sólo 65 km de Viena, cruzando el Danubio.
El tamaño de la ciudad, conocida como “la bella del Danubio”, invita a descubrirla a pie y con tranquilidad, disfrutando de su casco antiguo, cuyo corazón es la Plaza Mayor, donde destaca el edificio del antiguo Ayuntamiento, que data de mediados del siglo XV.
Y muy cerca está el que es el monumento más importante de la ciudad, el espectacular Castillo de Bratislava, erigido sobre una colina a 80 metros de altura, a orillas del Danubio.
Eslovaquia es tal vez uno de los países más subvaluados del Europa, ya que está muy cerca de centros turísticos muy importantes, como Viena, Praga o Budapest, y además de mucha historia, con ciudades medievales y castillos bien conservados, ofrece actividades de montaña de gran calidad en los montes Cárpatos, y en especial en la sección de los montes Tatras.
Países Las ruinas del Castillo de Devín, muy cerca de Bratislava y a orillas del Danubio. Foto ShutterstockEntre montañas, son imperdibles las ruinas del Castillo de Spiš, uno de los mayores emplazamientos de castillos de Europa Central, junto a la ciudad de Spišské Podhradie y el pueblo de Žehra. Todo, junto con la cercana ciudad eclesiástica de Spišská Kapitula fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
A 12 km de la ciudad, Danubio arriba, son también imperdibles las bien conservadas ruinas del Castillo de Devín, construido en el siglo VIII sobre un acantilado rocoso de más de 200 metros en la unión de los ríos Danubio y Morava, frontera con Austria.
La mejor época para visitar Eslovaquia es de mayo a septiembre para disfrutar de las montañas, y entre diciembre y marzo si se quiere esquiar.
El fastuoso Palacio del Parlamento construido por Ceaucescu en Bucarest, Rumania. Foto ShutterstockRumania
Extraordinarios escenarios naturales y una historia cautivante que va del conde Vlad Tepes (Drácula) a los famosos monasterios pintados de Bucovina y a los vestigios de la larga época comunista, que culminó con el fusilamiento del último líder, Nicolae Ceaucescu, y su esposa Elena.
Rumania es un fantástico viaje en el tiempo y a regiones con una historia e identidad únicas, como Transilvania y sus ciuidades históricas como Sighisoara, Deva o Sibiu, y la más célebre Brasov, donde está el famoso castillo de Drácula, tal vez la atracción más popular del país.
El antiguo monasterio de Sucetiva en la región de Bucovina, norte de Rumania. Foto ShutterstockNo hay que perderse la capital, Bucarest, y su fastuoso Palacio del Parlamento, el edificio público de uso civil más grande del mundo, mandado a construir por Ceaucescu en 1985, por lo cual se lo llama también «Palacio de Ceaucescu».
Tampoco la ciudad de Constanza, con playas de arena sobre el mar Negro y una historia de 2.500 años por la que pasaron griegos, romanos y una larga lista de pueblos, y a la que fue desterrado el célebre poeta Ovidio, en épocas en que la ciudad se llamaba Tomi.
Para tener idea del presupuesto necesario, la habitación doble en un hotel tres estrellas se consigue desde 50 euros, una cerveza en un restaurante cuesta alrededor de dos euros, y un almuerzo económico, desde 7 euros por persona.
La catedral ortodoxa de San Alexander Nevski en Sofía, capital de Bulgaria. Foto ShutterstockBulgaria
La espectacular San Alexander Nevski, una de las 10 catedrales ortodoxas más grandes del mundo, es el sitio más visitado de la hermosa Sofía, capital de este país del este europeo ubicado entre Rumania y Grecia y con amplias costas sobre el mar Negro.
Ideal para combinar en una visita con la iglesia de San Jorge, el edificio más antiguo de la ciudad (del siglo IV), la basílica de Santa Sofía, construida sobre restos de una basílica romana, y la mezquita Banya Bashi, una de las más antiguas de Europa, construida sobre baños romanos y donde aun se escucha el fluir de los manantiales de agua termal.
Las tumbas tracias -que habitaban la zona desde la Edad del Bronce- la arquitectura otomana y los monumentos, plazas y edificios de la etapa soviética hacen a la ciudad una exposición histórica a cielo abierto, donde no hay que perderse sitios como el Mercado Central, con comida y artesanías típicas.
Una de las playas de Varna, ciudad balnearia a orillas del mar Negro. Foto ShutterstockPlovdiv, la segunda ciudad del país, con su centro antiguo, partes de las murallas romanas, las ruinas de la fortaleza medieval del zar Iván Asen II y el monasterio de Bachkovo, también merece una visita, así como el monasterio de Rila.
Y dejarse sorprender por la extensa riviera búlgara, con 130 km de costa sobre el mar Negro, donde se suceden playas de arena y ciudades de veraneo como Varna en el norte y Burgas en el sur, que conviven con ciudades históricas como Nessebar y la bellísima Sozopol.
En Bulgaria se puede comer por 7 euros en un restaurante económico, pagar 1,80 euros una cerveza y alojarse en una habitación doble de hotel tres estrellas por 45 euros.
Viñedos. Los vinos y bodegas son uno de los grandes atractivos de Moldavia. Foto ShutterstockMoldavia
Una rica herencia cutlural y sus antiguos y extensos viñedos son dos argumentos importantes para viajar a este país del este europeo, ubicado entre Rumania y Ucrania. Tranquilo: pese a su extensa frontera con Ucrania, la guerra en ese país está muy lejos de Moldavia, donde la vida transcurre con mucha tranquilidad.
En un territorio montañoso y rocoso, Moldavia cuenta con algunas reconocidas bodegas, entre ellas la gigantesca Mileștii Mici, reconocida por Guinness como la bodega subterránea más grande del mundo, o Cricova, famosa por sus larguísimas galerías subterráneas y una valorada colección de espumantes.
Un punto central para adentrarse en la rica historia del territorio es el complejo arqueológico de Orheiul Vechi, estratégicamente ubicado cerca de la confluencia de los ríos Răut y Dniéster y decalrado Patrimonio Mundial por la Unesco.
La iglesia de la Santa María en el sitio arqueológico de Orheiul Vechi. Foto ShutterstockPor allí se han encontrado asentamientos muy bien conservados, el más antiguo de los cuales es un campamento del Paleolítico Superior, que tiene entre 20 y 30 mil años, aunque hay muchos más que van recorriendo la línea del tiempo, en un territorio que por el siglo XIII fue conquistado por los mongoles.
La mezcla arquitectónica de la capital, Chișinău, que mixtura el estilo soviético con edificios históricos y modernos, la hace muy atractiva, y también es interesante la región de Transnistria, que se autodeclaró independiente en 1990, y aunque no es reconocida por la comunidad internacional, funciona de hecho como un estado independiente con su propio gobierno, ejército y moneda.
Una buena época para viajar a Moldavia es octubre, cuando se hace el Festival del Vino.
En Moldvia, el presupuesto estimado es de unos 34 euros diarios por persona (incluyendo alojamiento y comida), uno de los países más económicos de Europa. En un restaurante económico se puede comer por entre 5 y 7 euros, y en uno de gama media, una comida de tres platos puede costar entre 15 y 25 euros.
La espectacular playa de Ksamil, en la zona conocida como Riviera Albanesa. Foto ShutterstockAlbania
Limita con Grecia y está sobre el Adriático, justo frente a las costas del sudeste de Italia (provincias de Bari y Lecce), y sin embargo, es poco visitado (aunque el turismo comenzó a crecer fuerte luego de la pandemia, llegando a 10 millones de visitantes en 2023), pese a contar con grandes paisajes de montaña, sitios históricos y hermosas playas de arena sobre los mares Adriático y Jónico.
En la cosa norte, sobre el Adriático, están las playas más extensas, de arena y aguas poco profundas, por lo que resultan ideales para familias. La más conocida es Durrës, pero también están Golem y Velipoja -bien familiar y tranquila-, entre otras.
Y en la llamada riviera Albanesa, hacia el sur, hay playas más salvajes, naturales y muchas de ellas de guijarros, muy atractivas por sus paisajes y aguas cristalinas. Por ejemplo Ksamil, una de las más famosas del país, ubicada muy cerca de la frontera con Grecia.
El trekking es una actividad muy popular en las montañas de Albania. Foto ShutterstockKsamil atrae con sus aguas super cristalinas y numerosos islotes cercanos a los que se puede llegar en navegando e incluso a nado, y en los que también hay varias playas de arena.
Gjipe, Dhermi -de aguas muu claras- y Livadhi son otras playas muy concurridas, como Borsh, con más de 6 km de arena en un entorno de naturaleza más salvaje. Un tesoro escondido de la región es Gramma Bay, una pequeña playa en una bahía rodeada de acantilados, a la que sólo se llega navegando.
Otros sitios para disfrutar del país, que es bastante seguro para los turistas, son el Parque Nacional del Valle de Valbona, el yacimiento arqueológico de Butrint, la ciudad histórica de Gjirokaster y la pintoresca Kruje, otra ciudad histórica entre montañas que desempeñó un papel central en la resistencia albanesa contra el Imperio Otomano y donde nació el héroe nacional, Skanderbeg, en 1405.
Una estatua ecuestre se encuentra en la plaza Skanderberg, corazón de la capital de país, Tirana, que también merece una visita especialmente por su arquitectura que combina los estilos otomano, fascista -el Partido Fascista Albanés gobernó entre 1939 y 1943, con la ocupación italiana- y soviético -fue un Estado socialista de 1946 a 1992.
La mezcla de estilos arquitectónicos es el sello de Tirana, capital de Albania. Foto ShutterstockA ello se suman las construcciones modernas que marcaron el “renacimiento” de la ciudad en este siglo, con remodelaciones de espacios, nuevos museos, corredores verdes y proyectos que buscan hacer a la ciudad más moderna, cultural y sostenible.
Una habitación doble en un buen hotel tres estrellas en el centro de Tirana se consigue desde 35 euros; en un restaurante económico se puede comer bien por 6 euros, y una cerveza cuesta en torno a 1,25 euros.
La mejor época para viajar es de mayo a septiembre para la playa, y de abril a octubre para practicar senderismo en las montañas.


