Ahí están, recortadas en el horizonte, con una geografía que provoca curiosidad; rodeadas de agua y develando un universo -más pequeño, más grande- con ritmo propio.
Las islas son escenarios que despiertan fantasías, que inspiran aventuras y hasta generan la ilusión de unas vacaciones perfectas.
Se las compara con un paraíso o se las piensa como un lugar que encierra algo de magia y mística, como si fuera un mundo salido de alguna novela.
Desde la solitaria ubicación en el Pacífico de Rapa Nui (o Isla de Pascua) llena de historias y enigmas hasta las playas que conforman una postal suprema de relax en los archipiélagos de Maldivas o Seychelles, cada isla atrae con su propio latido.
Hay islas grandes y pequeñas; volcánicas; atolones de coral con aguas cristalinas y mucha vida submarina; islas que sorprenden con el legado de una cultura milenaria entrelazándose con el paisaje, otras que resguardan tesoros naturales y aquellas que seducen con propuestas delineadas a medida de los turistas.
Aquí, una selección de algunos destinos que se destacan en el mapa por diferentes cuestiones, sean sus playas de ensueño, sus paisajes increíbles, sus tradiciones, la riqueza natural o su cultura.
Fernando de Noronha, Brasil
Como una pequeña caja de tesoros que emerge en el Atlántico, Fernando de Noronha está a 360 km de Natal y 545 km de Recife, una hora de vuelo desde cualquiera de los dos aeropuertos del Nordeste de Brasil. Este año finalizaron las obras en el aeropuerto local y volvieron los vuelos -y los aviones de mayor porte- de aerolíneas como Gol y Latam desde San Pablo (son casi cuatro horas), que se suman a los de Azul.
La fauna marina de Noronha, en Brasil. Foto ShutterstockNoronha es un archipiélago compuesto por 21 islas que forma parte del estado de Pernambuco. Su isla principal, la única habitada, también se llama Fernando de Noronha y es a donde llegan los visitantes.
Todo el conjunto es Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco desde 2001, mientras que el 70% de la superficie tiene, además, rango de Parque Nacional Marino desde 1988.
El énfasis puesto en la preservación hace que las visitas a esta isla –que no cuenta con grandes hoteles ni ajetreados centros comerciales- tenga un límite a la cantidad de viajeros que puede recibir: aproximadamente 132.000 visitantes al año, con un máximo de 11.000 al mes, según el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio).
Praia do Sancho, en Fernando de Noronha, Brasil. Foto ShutterstockA cambio, la propuesta para quienes llegan es una conexión profunda con la naturaleza, aguas que son un espectáculo por su transparencia y un gran escenario para hacer buceo o snorkel.
Explorar el mundo submarino es un must: de hecho una de las recomendaciones en la web oficial de Noronha es no olvidar el equipo de snorkel o buceo, así como anteojos de sol, malla o gorra. La visibilidad bajo el agua es tal que es fácil cruzarse y ver tortugas marinas, rayas y cardúmenes de peces tropicales. También los delfines protagonizan un espectáculo que se disfruta desde el mirador de Baía dos Golfinhos.
Parte de la fama de Noronha está también en sus playas: Baía do Sancho suele liderar el ranking de “mejores playas del mundo”. Aunque no es la única playa linda: hay 16 playas para explorar incluyendo Praia do Leão o las piscinas naturales de Baía dos Porcos.
Los cerros simétricos Dos Hermanos, ícono absoluto de Fernando de Noronha, en Brasil. Foto ShutterstockPara tener en cuenta, el destino se disfruta todo el año y la temporada alta va de mediados de diciembre hasta el Carnaval. La recomendación es planificar la visita entre febrero y agosto.
Todos los servicios son más caros en la isla que en el continente (se calcula un 30% más). Los visitantes deben pagar una tasa de conservación que varía según cuánto se extienda la estadía. Por ejemplo, un día cuesta 101,33 reales (US$ 18); cinco días, 498,52 reales (casi US$ 92). Además hay que sacar la entrada al Parque Marino, que se compra una vez, vale por 10 días y cuesta 373 reales (US$ 68).
Isla de Pascua, Chile
En un rincón remoto del océano Pacífico, Rapa Nui (Isla de Pascua) se define como “otro mundo en este mundo” (así se lee en un cartel de la isla). A 3.600 kilómetros del Chile continental -país al que pertenece- tiene una población de 6.000 personas, casi todas concentradas en la capital, Hanga Roa.
Amanecer en la isla de Pascua. Foto ShutterstockLa isla es un destino con un perfil algo enigmático y misterioso que atrae a viajeros de todo el mundo. La frase “no estamos solos, estamos lejos” describe a la perfección la sensación de encontrarse en el lugar habitado más aislado del planeta, donde la lejanía geográfica se combina con cierta intriga que envuelve el lugar y su cultura.
La isla puede recorrerse en auto, bicicleta, ciclomotor o a pie, lo que permite una cercanía con su paisaje de origen volcánico y sus famosos moai. Estas gigantescas figuras de piedra, con grandes cabezas y ojos que miran al cielo, son el principal atractivo para quienes aterrizan aquí.
El Parque Nacional Rapa Nui, que abarca el 43% de la superficie de la isla, fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, lo que resalta la importancia cultural y arqueológica de este destino.
La isla de Pascua pertenece a Chile. Foto ShutterstockHay mucho para ver y aprender sobre el pasado fascinante de este lugar.
La Cantera (Rano Raraku) es uno de los sitios favorito de casi todos los visitantes. Era la fábrica de los moai y, de hecho, se ven muchos de estos gigantes a medio terminar, como si el tiempo se hubiera detenido de golpe. Es aquí donde se encuentra “El Gigante”, el moai más grande que se conoce, de 21,60 metros de alto. Es también una zona que resultó muy afectada por los incendios de 2022.
También es muy famoso en la isla el ahu Tongariki por los 15 moai alineados que miran hacia la isla, de espaldas al mar, y ofrecen un espectáculo único al amanecer (ahu es plataforma ceremonial).
En la playa Anakena está el ahu Nau Nau (a 20 minutos de Hanga Roa) y otro imperdible cerca de la ciudad es el complejo Tahai, para disfrutar al atardecer: están los cinco moai de Vai Uri, el solitario del ahu Tahai y un moai reconstruido, con sus ojos abiertos y el pukao, Ko Te Riku. También allí está la tumba del arqueólogo estadounidense William Mulloy, que ayudó en la restaurar del sitio.
La playa Anakena, en Isla de Pascua. Foto EFE/Elvis GonzálezPara visitar todo esto hay que tener el ticket del Parque Nacional que cuesta 100 dólares para adultos extranjeros y vale por 10 días.
Actualmente, LATAM ofrece 12 vuelos semanales desde Santiago, la capital chilena: de lunes a viernes hay dos frecuencias diarias; sábado y domingo, una por día. En temporada alta (diciembre a febrero de 2026) sumará un vuelo más.
Maldivas
Un rincón de paraíso en el océano Índico, Maldivas es un país conformado por un archipiélago de 1.192 islas coralinas -solo 200 están habitadas-, distribuidas a lo largo de 871 kilómetros y agrupadas en una doble cadena de 26 atolones.
Maldivas. Foto ShutterstockConocidas por sus espectaculares “villas” sobre el agua y sus lagunas de un intenso color turquesa, estas islas, al suroeste de la India y Sri Lanka, se han posicionado como un destino exclusivo y muy anhelado.
Con una población de cerca de 500 mil habitantes -un tercio vive en Malé, la capital-, el eslogan oficial de este país es “El lado soleado de la vida”, e invita a los turistas a relajarse y disfrutar de un entorno idílico, inmejorable, ideal para lunas de miel y escapadas en pareja.
Además del paisaje playero soñado, Maldivas se luce también bajo el agua ya que sus islas albergan aproximadamente el 5% de los arrecifes del planeta (gran parte de la economía del país depende de la salud de sus corales).
Las islas Maldivas promueven el snorkel y el buceo. Foto ShutterstockLos turistas pueden llegar desde distintos puntos hasta el aeropuerto de Malé -el mayor tráfico proviene de Sri Lanka, India y Dubái- y desde allí conectar con su destino / resort que, en muchos casos, puede ser en hidroavión o en lancha.
Maldivas, destino soñados, playas. Foto ShutterstockPara tener en cuenta al momento de planificar un viaje, la mejor época para visitar este particular destino es de noviembre a abril, cuando las lluvias son menos frecuentes y los días son más soleados.
Seychelles
Seguimos en el océano Índico y seguimos con un paisaje idílico, porque allí está también el archipiélago de Seychelles, parte del continente africano y ubicado al noreste de Madagascar (otra isla, que quedará para conocer en otro momento).
Las islas Seychelles, en el continente africano. Foto ShutterstockSeychelles es un destino compuesto por 115 islas -son 30 habitadas y tres de ellas las principales-, cerca de 98.000 habitantes y un rica herencia cultural que se refleja, de entrada, en los idiomas: acá se habla inglés, francés y criollo local.
Cada isla tiene su propio encanto. En Mahé está la capital, Victoria (una de las capitales más pequeñas del mundo), donde vive un tercio de la población. Y es adonde llegan varias aerolíneas, como Emirates, que vuela desde Buenos Aires con escala en Dubái (EAU).
La isla Praslin se destaca por sus playas, entre ellas la famosa Anse Lazio (suele estar en los listados de “playas más lindas del mundo”), mientras que la isla de La Digue es paisajísticamente atractiva por sus enormes rocas de granito y palmeras que enmarcan la playa Anse Source d’Argent, considerada una de las más fotogénicas del mundo y con acceso pago (unos 10 dólares). Es una isla donde se puede alquilar un bici para llegar hasta esta playa.
Una postal de Mahé, en las islas Seychelles. Foto ShutterstockDicen que el mejor lugar para bucear es Saint Pierre (dentro del Parque Nacional Marino Curieuse, al norte de Praslin), ideal para principiantes por sus arrecifes poco profundos y, el mejor momento para esta actividad es de noviembre a mayo porque la visibilidad alcanza los 30 metros de profundidad.
Seychelles también es hogar de las tortugas gigantes (más de un metro de largo y 250 kilos), que tienen su santuario en el atolón de Aldabra, y un criadero en la isla de Curieuse.
Tortuga gigante en Aldabra, Seychelles. Foto: ShutterstockPolinesia Francesa
La Polinesia Francesa representa la lejanía, lo remoto, lo paradisíaco en su máxima expresión: es ese lugar del que uno dice que “hay que viajar alguna vez en la vida”; es el paisaje que enamoró al pintor francés Paul Gauguin.
En el sur del océano Pacífico, esta colectividad de ultramar de Francia está compuesta por 118 islas y atolones, la mayoría deshabitados.
Polinesia Francesa. Foto ShutterstockTahití, en el archipiélago de las Islas de la Sociedad, es la isla más conocida y poblada. Y es la puerta de entrada para la mayor parte de los viajeros que aterrizan en su capital, Papeete, y deciden zambullirse en este destino de clima tropical constante, que ofrece un mundo distinto en cada isla y una atractiva combinación que fusiona las culturas polinesia y francesa.
A media hora en ferry, Moorea es una de las islas más turísticas y se caracteriza por sus dos grandes bahías, Cook y Opunohu, separadas por el monte Rotui.
Polinesia Francesa. Foto ShutterstockBora Bora, uno de los destinos más famosos, es un atolón con una isla central rodeada por una laguna de agua cristalina y separada del mar por una barrera de arrecifes de coral. Está a menos de una hora de vuelo del aeropuerto de Tahití.
Y hay muchas islas más para elegir y conocer.
Acá uno pasa del ocio total en alguno de los bungalows acomodados sobre el agua con diferentes tonalidades de turquesas a la fascinación por la vida submarina develándose del otro lado de la máscara de snorkel (o el buceo con mantarrayas y tiburones), de una clase de surf a aprender sobre el cultivo de perlas.
Hawaii, Estados Unidos
Un archipiélago ubicado en el océano Pacífico, a 3.200 kilómetros de la parte continental de Estados Unidos. Un destino donde el “aloha” es más que un saludo; es parte del espíritu y de la cultura local.
hawaii. Foto: ShutterstockSeis de sus islas reciben turistas: Oahu (aquí está la capital, Honolulu), Maui, Kauai, Hawaii (o Big Island, Isla Grande), Molokai y Lanai. Uno puede moverse entre ellas con avión.
Oahu es donde están las famosas playas de Waikiki, con varias escuelas de surf y muy buenas vistas del cono del Diamond Head. En esta isla se también se puede visitar Pearl Harbour, un viaje a la historia de la Segunda Guerra Mundial.
Conocida como la “isla jardín”, Kauai es verde, con mucha naturaleza y acantilados sobre el mar. Dicen que el Kalalau Trail, que recorre la Na Pali Coast, es una de las rutas de senderismo más lindas del mundo.
hawaii. Foto: ShutterstockMuy famosa por los volcanes es Hawaii o Isla Grande. Allí están Kilauea y Mauna Loa, dos volcanes activos. Y en Maui, muchos despiertan temprano para acercarse al Parque Nacional Haleakala (otro volcán) donde, dicen, se disfruta de uno de los amaneceres más espectaculares del planeta.


