La tranquilidad en el tono de voz de Stella al describir Los Pocitos es el fiel reflejo de la paz y armonía que se siente al pisar ese pueblo costero de la provincia de Buenos Aires que forma parte de la Reserva Natural de Usos Múltiples Bahía San Blas.
De arena clara y aguas turquesas -por algo la llaman el “Caribe bonaerense»-, esta playa tienta a quedarse a vivir y olvidarse del estrés de la ciudad.
Algo así les sucedió a Stella Breit y Aldo González, quienes eligieron este balneario a 900 kilómetros de Buenos Aires como su rincón en el mundo.
Vista de la playa. Foto gentileza Stella Breit y Aldo GonzálezElla (que fue docente en su pueblo, Stroeder, y luego empleada municipal en Viedma, la ciudad más cercana a Los Pocitos) iba allí a veranear con su familia cuando era niña, y soñaba con regresar junto a su esposo.
El deseo y la insistencia dieron resultado: en un veraneo, apenas pisaron el suelo de Los Pocitos, él se enamoró de su encanto.
La llegada a Los Pocitos
Stella (70) y Aldo (63) se instalaron en Los Pocitos hace alrededor de veinte años, cuando apenas vivían allí menos de veinte familias (hoy ya hay alrededor de sesenta familias en invierno y cien en verano).
Stella y Aldo, junto al mar. Foto gentileza Stella Breit y Aldo González“Había una hostería y estaba el predio del camping. Con los años llegó el agua de red (que no es potable), la escuela primaria y el jardín de infantes”, cuenta ella. Y continúa: “Teníamos nuestra casa en Viedma, que queda a 95 kilómetros, y veníamos los fines de semana y en las vacaciones de verano. Mientras tanto, cada uno tenía su trabajo allá. Y en mis ratos libres aproveché para estudiar técnica en guía de turismo”.
La mudanza fue paulatina y con esfuerzo: “Primero veníamos en carpa, después alquilábamos una casa y así, poquito a poco, nos fuimos haciendo la nuestra”, cuentan.
Ya al tener su vivienda, se animaron a más. Se les ocurrió armar un emprendimiento de pesca en lancha y luego abrir una posada a la que llamaron Buena Vida, que hoy combinan a la perfección.
Posada Buena Vida. Foto gentileza Stella Breit y Aldo González“Hacemos excursiones a la variada (pesca de gatuzos, corvinas, pescadillas y pejerreyes) y al canal Culebra. Nuestra lancha cuenta con todas las normas de seguridad aprobadas por Prefectura Naval Argentina. Cuando los turistas vuelven de pescar, se los espera en la posada con un cafecito y algo dulce. Quedan encantados”, asegura Stella.
Qué hacer en Los Pocitos
En Los Pocitos se rigen por mareas, eso significa que, como cuenta Stella, hay momentos en que el mar está lejos y es ideal para recorrer la extensa costa sin límites hacia el norte o hacia el sur.
El lugar se caracteriza por su amplitud de mareas. Foto gentileza Stella Breit y Aldo González“En el camino se pueden contemplar colonias de flamencos, gaviotas, garzas, deditos de mar y ese sonido del mar tranquilo, de olas suaves”, describe.
A lo largo de toda la playa, también se puede encontrar una gran cantidad de ostras, que constituyen la base gastronómica del lugar. Stella, por ejemplo, las prepara en una degustación -en escabeche a la vinagreta, gratinadas o en milanesa- para recibir a quienes se alojan en su posada.
El dato no es casual, porque en la primera semana de enero Los Pocitos celebra la Fiesta de la Ostra, en la que se elabora una paella con este exquisito recurso gastronómico y tocan grupos musicales. Un imperdible de la temporada de verano.
Ostras, la especialidad gastronómica de Los Pocitos. Foto gentileza Stella Breit y Aldo GonzálezSu ambiente relajado y la poca profundidad de sus aguas convierte a Los Pocitos en un destino ideal para vacacionar con niños. Además, se les puede enseñar a pescar en el muelle, por ejemplo.
“Y, si un día quieren salir a pasear, a 20 km se encuentra la Bahía San Blas, un lugar turístico muy bonito, con muchísimo movimiento en la temporada de pesca”, indica Stella. Y agrega: “Cuenta con abundante cantidad de alojamientos y restaurantes, y Prefectura Naval tiene una sede allí”. Si bien el camino es de ripio, siempre está bien mantenido..
Vista de la posada Buena Vida. Foto gentileza Stella Breit y Aldo GonzálezDónde alojarse en Los Pocitos y otros servicios
Además de la Posada Buena Vida, hay un complejo que se llama Las Ostras, casas de familia en alquiler, dos complejos de cabañas y un camping frente al mar con baños públicos, wi-fi, luz, agua y juegos para niños.
Los Pocitos también cuenta con mercaditos, casa de comidas, un gimnasio a cielo abierto y una salita de primeros auxilios.
Cómo llegar a Los Pocitos
Lo ideal es seguir las indicaciones de la gente local, como las que brinda Stella de manera sencilla: “Viniendo por la RN 3 Sur, al llegar al kilómetro 889 está el desvío de ripio. Como referencia, a mano derecha antes de bajar, hay una estación de servicio que actualmente no está funcionando. Son 11 km de ripio transitable (es recomendable que los autos muy bajos circulen despacio) y en el último tramo se va bordeando el mar. Los locales lo llamamos ‘El camino de la costa’».
Mucha tranquilidad en Los Pocitos. Foto gentileza Stella Breit y Aldo GonzálezTambién está la opción de ir desde el sur por Carmen de Patagones (80 km), siempre por la RN 3. “Al llegar al kilómetro 918 se van a encontrar con una rotonda que es el ingreso al ripio consolidado. Primero, van a pasar por un pequeño poblado llamado José B. Casas, cruzan un paso a nivel y continúan hasta una capillita abandonada. Allí doblan a la izquierda y a 5 km llegan a Los Pocitos”, explica Stella. En el camino es habitual encontrarse con avestruces, liebres, martinetas y peludos.


