
Más allá de las imágenes de postal de la Torre Eiffel o Montmartre, la ciudad de París, capital de Francia, el país más visitado del mundo, desde hace tiempo es objeto de críticas recurrentes en las redes sociales por la basura en sus calles, la presencia de ratas o de mobiliario urbano en mal estado.
Por eso, el nuevo alcalde parisino, el socialista Emmanuel Grégoire, anunció que tomará una serie de medidas: entre ellas una mejor limpieza de las calles para garantizar un «derecho a lo bello» en la capital del primer destino turístico mundial.
Detrás de la etiqueta #SaccageParis, las críticas solían hacer foco, en los últimos años, en la predecesora de Grégoire, la socialista Anne Hidalgo, acusada de descuidar la ciudad y centrarse sólo en adaptarla al cambio climático.
«Conozco el descontento de muchas parisinas y muchos parisinos respecto a la calidad del espacio público y, a veces, lo comparto», confesó al diario Le Figaro su sucesor, que busca garantizar «un ‘derecho a lo bello’ en todos los barrios».
El funcionario prometió «proseguir las transformaciones emprendidas» por la gestión anterior, pero «mejorando el marco de vida general» y con una «exigencia de limpieza y de bienestar».
Su plan prevé centrarse en la limpieza de las calles, en la conservación de fachadas y la protección del patrimonio de París, incluido el mobiliario histórico, entre otros.
El nuevo alcalde, que asumió en marzo 2026, prevé abordar también «1.000 puntos negros» donde el espacio público se degrada, como zonas de «ultrafrecuentación turística» como el Campo de Marte o los alrededores de las estaciones de trenes.
Casi 50 millones de personas visitaron París o su región en 2025, según cifras del organismo de promoción turística regional Visit Paris Region.


