
«Somos favoritos. Lo dije y lo sigo pensando. Es mi sensación. Obviamente, hay que respetar a todos los rivales y lo vamos a hacer como lo hacemos siempre, pero creo que la baja de Griekspoor y, fundamentalmente, el equipo que nosotros tenemos, ahora con ‘Cebolla’ (por Horacio Zeballos) en la final del US Open… Por eso lo digo. Creo que si jugamos bien, deberíamos ganar».
Tomás Etcheverry, uno de los tres singlistas convocados por Javier Frana para enfrentar a Países Bajos por la segunda ronda de los qualifiers de la Copa Davis, es pura confianza de cara al duelo que tendrá lugar en Groningen el próximo viernes 12 y sábado 13 de septiembre por un lugar en el «Final 8», la fase final del torneo en busca de la Ensaladera de Plata. «Como sabemos antes de arrancar cada cruce de Copa Davis, el ranking no importa y pueden pasar diferentes cuestiones, pero no me cabe duda que si hacemos las cosas bien va a ser una serie positiva», agregó el platense de 26 años al encontrarse con los medios en el Tenis Club Argentino (TCA), en Palermo.
El TCA vio llegar por la mañana de este viernes, un día de sol radiante en la Ciudad, a los tenistas argentinos que acapararon la atención de un club copado por los jugadores amateur que frecuentan las canchas de polvo de ladrillo. Se entrenaron en la única pista de cemento y, luego de participar de un evento lúdico organizado por la Asociación Argentina de Tenis (AAT), atendieron a la prensa. Entre ellos estuvo Francisco Comesaña, el único debutante.
«Era un sueño, esos sueños inocentes que uno tiene de chico. A medida que fueron pasando los años, pasé por un montón de situaciones. Obviamente, empezás a dudar si realmente podrás concretar esos sueños. Pero la verdad es que con tanto trabajo y tanto sacrificio puedo hoy tener esta posibilidad», señaló el marplatense de 24 años, el Jugador 91 en la historia del equipo argentino de Copa Davis.
Comesaña, el número 54 del mundo, alcanzó la cuarta ronda del último Masters 1000 de Cincinnati y dejó Nueva York con buenas sensaciones pese a la eliminación en cuatro ajustados sets frente a Cameron Norrie (35°) en la segunda ronda.
«Creo que esta posibilidad de jugar la Copa Davis me encuentra en mi mejor momento. Vengo de un año muy importante que lo encaré jugando todo lo que es ATP, viviendo todos los torneos ahí adentro, jugando y entrenando con los mejores. Sigo aprendiendo y disfrutando», añadió quien en febrero logró vencer a Alexander Zverev y llegó a semifinales del ATP 500 de Río de Janeiro, el mejor resultado de su carrera.
En Cincinnati, justamente, fue cuando se enteró de la gran noticia. «Tenía que jugar con Opelka en la tercera ronda y no me querían contar. De hecho, mi familia lo supo antes que yo (risas). Querían que esté lo más concentrado posible. Cuando salgo del partido, viene ‘Guti’ (Sebastián Gutiérrez, su entrenador) y con Javi (Frana) por videollamada me comunican que me habían convocado. Estaba contento por el partido, pero todavía más emocionado por la convocatoria a la Copa Davis. Los primeros días fueron difíciles porque fue muy fuerte todo, la Davis es importante para mi desde chiquito, me gusta mucho representar a mi país, pero después ya rápidamente me enfoqué en lo que sigue», detalló.
Ante la baja de Griekspoor, el número 30 del mundo ausente debido a una lesión abdominal, en frente estarán Botic Van de Zandschulp (73°) y Jesper De Jong (83°).
«Creo que los dos singlistas son dos rivales muy duros. De Jong viene creciendo muchísimo este último tiempo, se asentó muy bien a nivel ATP teniendo buenos resultados. Y Van de Zandschulp es un jugador que tiene más experiencia, más años en el circuito y es un jugador muy intermitente. Ha sabido ganar partidos impresionantes a rivales muy altos y ha perdido otros que capaz no juega a un gran nivel. Hay que prepararse como si él viniera con su mejor nivel porque cuando juega bien es un rival complicado», analizó Cerúndolo, 19 del mundo y raqueta número uno del país.
Pero habrá un rival aún más importante y es la superficie dura bajo el techo del Martiniplaza de Groningen, que históricamente se presenta como una complicación para los tenistas argentinos.
«A mi siempre me gustó jugar indoor. Me acostumbré. Me gusta el hecho de que no haya viento ni ninguna situación externa que te moleste, el daño que hace el saque, lo difícil que es defender. Solo hay una manera de jugar y es clave para esa superficie. Obviamente que ellos tiene experiencia porque entrenan ahí, pero nosotros nos hemos adaptado muy bien. Son varios años en el circuito y sabemos cómo hacerlo», indicó Etcheverry, optimista.
Frana, el capitán, la voz de la experiencia, enfoca el análisis previo en lo propio: «En cada serie hay dos partidos: un partido interno, ese que nosotros como equipo tenemos que ganar para ver si después le podemos ganar a Países Bajos. Si lo ganamos, aumentamos nuestras probabilidades por la calidad que tenemos en nuestros jugadores. Pero a mí el que más energía y más me entusiasma es justamente el primero: el grupo, la unión, reforzar los valores y todo lo que hace que cada uno después pueda estar lo más relajado posible, lo más suelto posible. Si esto se da, cuando entrás a jugar contra Países Bajos ya vas uno a cero arriba».


