Hay un segmento de la industria del lujo que podría crecer más que ningún en los próximos años: el turismo. De hecho, la consultora Grand View Research proyecta que para 2030, el turismo de alta gama alcance los US$ 2,36 billones.
En la región, la oferta es limitada y convive con el desafío que genera la falta de conectividad entre los destinos.
Sin embargo, en medio de la selva misionera, a sólo 20 minutos de las Cataratas del Iguazú y a pocos metros del río Iguazú, existe un hotel donde el lujo no se ostenta, se siente: en la privacidad y los servicios exclusivos; la sofisticada gastronomía con productos locales; y la conexión con la naturaleza.
Awasi Iguazú es miembro de Relais & Châteaux y uno de los cinco hoteles de la Argentina con dos llaves Michelin, sello de una “estadía excepcional”, según la entidad.
Es el primero del grupo Awasi -de origen chileno, que en 2023 fue adquirido por el argentino Faro Verde- en el país.
Uno de los espacios comunes del lodge, que conecta al huésped en la naturaleza. Foto Awasi IguazúLa cadena inauguró recientemente otros dos hoteles en Mendoza (Agrelo) y en Santa Catarina (Brasil), que se suman a los que ya había en Chile: Awasi Patagonia (en Torres del Paine) y Atacama, en el norte.
El lodge Awasi de Misiones es una colección de 14 villas privadas -13 Standard y una Master Villa- en medio de la Selva Yriapú. Cada detalle busca hacer sentir al viajero como en casa pero en un entorno natural, rodeado de palmeras y árboles de Yacaratiá, donde se escuchan los pájaros y los clics de las mariposas chasqueadoras. La recomendación es una estadía mínima de entre dos y tres días para disfrutar del lugar.
Las villas Standard tienen 100 m2 y están integradas por un dormitorio, baño y sala de estar, mientras que la Master Villa tiene 150 m2 y resulta ideal para una familia o hasta dos parejas.
Villas con piscina privada y mucha privacidad. Foto Awasi IguazúUn detalle espectacular: cada una cuenta con su propia piscina semi climatizada y un amplio deck que da la sensación de estar dentro de la selva, pero con toda la comodidad de un espacio creado para el descanso absoluto. Todas las villas son independientes entre sí, algo que garantiza privacidad. Se conectan con el lodge principal por un camino de piedras.
El lodge propone una experiencia fully hosted: cada villa tiene su propio guía equipado con un vehículo 4×4, que acompaña a los viajeros desde el aeropuerto hasta el final de la estadía.
Al inicio, se hace un briefing para definir el plan de excursiones. Acá no hay salidas multitudinarias ni horarios rígidos -aunque el clima puede influir en la elección-, sino experiencias hechas a medida del huésped: su ritmo, su tiempo, intereses y aptitudes.
Amplia gama de actividades para elegir durante la estadía. Foto Awasi IguazúLos guías no sólo saben de la arqueología, cultura, fauna y flora de Iguazú, también de primeros auxilios y dominan varios idiomas. Sobre todo, conocen esos lugares únicos para tomar fotos perfectas y disfrutar del paisaje de una manera casi exclusiva, aunque sea por unos minutos.
Las excursiones pueden ser de día completo -con picnic incluido- o dos de media jornada, con regreso al hotel para almorzar.
Entre la oferta de propuestas se incluye un recorrido completo por las Cataratas: Circuitos Superior e Inferior; la Garganta del Diablo; una aventura en bote por los rápidos del Iguazú hasta los pies del Salto San Martín; navegar hasta la Triple Frontera; y el lado brasieño.
Observación de fauna en la selva misionera. Foto Awasi IguazúTambién se pueden visitar las ruinas jesuitas, reservas naturales, parques provinciales, refugios de animales y hasta un molino de yerba mate. O navegar por el Alto Paraná, hacer un paseo a caballo e interactuar con comunidades guaraníes.
Sabores locales
La gastronomía también rinde homenaje a los productos misioneros y la historia culinaria mixta de Argentina, Brasil y Paraguay.
“La estrategia es conectar las culturas”, dice Emilio Pérez Todoroff, gerente del hotel. Y agrega: “Muchos de los platos que servimos son cosas que comemos en ocasiones especiales, o cotidianamente, con nuestra familia. Lograr llevar ese plato diseñado por el chef, de esta manera, me parece maravilloso”.
Se puede visitar una comunidad guaraní. Foto Awasi IguazúEn el restaurante -que también funciona como espacio de socialización, en contraste con las villas-, cada día el chef propone un menú de pasos con dos opciones de almuerzo y cena que cambian todos los días.
La mandioca, pitanga, chipa guazú o el reviro se reversionan en platos sofisticados y complejos. Todo maridado con una selección de vinos pensada para cada plato, o cócteles, dependiendo el gusto del cliente.
Para paladares menos curiosos, también hay platos más sencillos como ensaladas, sándwiches, hamburguesas o pizza. La carta se actualiza con las estaciones y también se ofrecen alternativas que tienen en cuenta las restricciones alimenticias de los huéspedes.
La casa en la selva
Awasi proviene del quechua wasi, que significa casa, y ese es el concepto detrás de cada villa. “Nosotros recibimos a las a los huéspedes como un amigo que viene a conocer el lugar donde nosotros vivimos”, dice Pérez Todoroff.
Guía y vehículo 4×4 para sumergirse en la selva. Foto Awasi IguazúPara evitar erosionar la tierra natural y minimizar el impacto ambiental, cada construcción se alza sobre palafitos que, además, potencian esa sensación de estar inmerso en la selva misionera. Pérez Todoroff también comenta que cerca del 30% de la energía del hotel se obtiene a través de paneles solares y se utiliza para calentar el agua de las piscinas y encender las luminarias.
“Es un trabajo que queremos seguir fortaleciendo para lo que queda de esta temporada y sobre todo el próximo año: trabajar fuertemente en las certificaciones, sustentabilidad, para poder minimizar nuestro impacto en el destino”, cierra Pérez Todoroff.


