A una hora y media de San Pablo, en Brasil, hay una serie de playas que atraen a miles de veraneantes, como la ciudad de Guarujá, con su famosa Praia de Pernambuco; Ilhabela, que además de distintas playas ofrece un gran entorno natural, de bosques y cascadas; o Ubatuba, un destino muy visitado por surfistas, con su hermosa playa de Itamambuca.
Poco más al sur de Santos se suman otras playas, como Praia Grande, Florida, Mongaguá, Peruibe y Guaraú, entre otras, y al sur le siguen arenas bien agrestes, entre la selva y el mar y sin poblaciones cercanas, como Praia do Arpoador, Parnapuá, Praia Brava o do Juquiazinho.
Frente a este tramo de costa de unos 90 km de largo hay una serie de islas que también atraen con su frondosa vegetación y playas de arena, e incluso un grupo de ellas son parte de una reserva, el Parque Estatal Marino Laje de Santos.
A la isla Queimada Grande solo pueden ingresar científicos. Foto ArchivoSin embargo, entre estas islas hay una muy particular, a la que nadie iría a relajarse de cara al sol. Está a 34 km en línea recta desde el continente y se llama Ilha da Queimada Grande. A simple vista, parece una más entre tantas, con sus costas rocosas y su exuberante vegetación, con un faro en su parte más alta.
Sin embargo, esta isla está cerrada a los visitantes, y un cartel en su costa advierte “desembarque prohibido, acceso solamente con autorización”.
Sucede que este particular trozo de tierra es famoso por una razón que para muchos puede ser aterradora: su enorme población de serpientes venenosas de distintas especies, entre ellas las cabeza de lanza dorada (bothrops insularis), una de las serpientes más venenosas del planeta.
La bothrops insularis o cabeza de lanza dorada, es una de las serpientes más venenosas del mundo. Foto ShutterstockPor ello a la isla se le llama también Isla de las Serpientes o Isla de las Cobras, y se la considera uno de los sitios más peligrosos del mundo. Se estima que en su pequeño territorio, de 43 hectáreas, hay al menos una serpiente por metro cuadrado -las historias locales suben la cifra hasta 5 por m2-, por lo que se lo considera el lugar con la mayor densidad de población de estos animales en todo el mundo.
El veneno más letal
El veneno de las serpientes de esta isla es hasta cinco veces más letal que el de sus parientes continentales, porque ha evolucionado para cazar aves migratorias, a falta de presas terrestres.
“Una picadura de estas serpientes provocaría una muerte dolorosa. Morirías gritando”, fue la alarmante frase de advertencia de un biólogo a un equipo de la televisión australiana que se aventuró hace unos años a la isla junto a un grupo de científicos.
isla de las serpientesLa Isla de las Serpientes comenzó a construir su particular situación hace unos 11.000 años, cuando el aumento del nivel del mar hizo que este pedazo de tierra quedara aislado del continente, lo que permitió que las serpientes evolucionaran sin depredadores naturales y desarrollaran su veneno especializado.
Sin presas terrestres y compitiendo entre ellas, las serpientes de la isla desarrollaron una capacidad especial para cazar aves migratorias, que se convirtieron en su principal fuente de alimento.
Se la considera un importante serpentario a nivel mundial, y en noviembre de 1985 fue declarada “Área relevante de interés ecológico” por un decreto del gobierno federal.
El acceso al público en general a la isla no está permitido, y solo pueden desembarcar científicos con permisos para realizar investigaciones, uno de cuyos objetos de mayor interés es el particular veneno que desarrollaron las serpientes de la isla.
De hecho, hubo misiones científicas que llegaron a la isla para obtener muestras del mismo, con el objetivo de desarrollar tanto sueros antiofídicos como el captopril, un medicamento clave para la presión arterial que se obtiene a partir del veneno de la serpiente jararaca, que habita en Queimada Grande aunque es originaria del noreste Paraguay, sudeste de Brasil y norte de Argentina.
La leyenda de la serpiente madre
La Isla de las Serpientes, claro, no está exenta de mitos y leyendas. Los pescadores de la zona, que suelen referirse a la isla con una mezcla de respeto y termor, conocen, por ejemplo, la historia de una “serpiente madre” que, se dice, vive en una cueva y controla al resto de las serpientes.
Otra historia que circula es la que dice que fueron piratas los que inundaron el lugar de serpientes, buscando así proteger un tesoro que ocultaron en la isla.
isla de las serpientesTambién se hizo famosa la leyenda de una familia que vivía en el faro de la isla, y cuyos miembros murieron atacados por las serpientes.
Más allá de esta historia, sí es cierto que el faro de la isla fue mantenido por un farero que vivió aquí hasta las primeras décadas del siglo XX, cuando el faro manual fue reemplazado por uno automático.
En cuanto a su nombre (“Quemada”), podría deberse a la quema y tala de bosques para limpiar la tierra para la agricultura, ya que alguna vez hubo un proyecto para instalar en la isla una plantación de plátanos, que fracasó.
Lo cierto es que Queimada Grande no está en la larga lista de destinos de Brasil para pasar unas buenas vacaciones.


