
Por primera vez en la historia del fútbol argentino, una mujer fue la encargada de impartir justicia en un partido de la selección mayor. En el Hard Rock Stadium de Miami, en el duelo entre Argentina y Venezuela, la árbitra principal fue Tori Penso, una estadounidense que ha sabido abrirse camino en un mundo tradicionalmente masculino y que hoy se convierte en símbolo de inclusión, esfuerzo y excelencia. Tuvo una gran actuación y no se dejó amedrentar por figuras como Leandro Paredes, el Cuti Romero o Rodrigo De Paul.
Penso llevó con mucha personalidad el ritmo del partido. Tuvo un primer tiempo tranquilo y acertó cuando Gio Lo Celso se revolcó en el área rival y le pidió penal. Con un claro gesto, la jueza dejó seguir porque consideró que el defensor venezolano no le había cometido falta al volante del Betis de España. Tuvo poca acción en esa primera mitad.
Pero en el complemento, cuando el arquero José Contreras salió muy lejos de su área para reclamarle por un fallo, le mostró la amarilla y aplacó la demanda en grupo de los jugadores vinotinto. Enseguida, le pidió calma a Paredes después de un empujón. El de Boca le reclamó, pero Penso se mostró nuevamente inflexible.
Un par de minutos más tarde, Jon Aramburu sujetó a Nico González, que se escapaba por la izquierda y también acertó con la amarilla. Y unos instantes después volvió a tomar una buena decisión en el área de Argentina cuando Gleiker Mendoza se zambulló y pidió penal ante una entrada -lícita- del Cuti Romero. Sobre el cierre, amonestó a Cristian Cásseres, el capitán venezolano, por una falta contra Lautaro Martínez. Muy bien, diez y felicitado para Tori Penso.
Quién es Tori Penso, la primera árbitra en conducir un partido de la Selección Argentina
Penso, nacida en Stuart, Florida, tiene 36 años y una historia que combina pasión, perseverancia y profesionalismo. Su vínculo con el fútbol comenzó desde muy joven, cuando a los 10 años convenció a su madre para que la dejara jugar. “No era por ser mujer, sino porque no quería que tuviera golpes y moretones”, recuerda. Pero ella solo quería patear la pelota como sus hermanos. A los 14, ya arbitraba partidos en ligas locales para ganar su propio dinero. “Mi mamá me dijo: ‘Podés hacerlo afuera o adentro del campo de juego donde pasás tanto tiempo’. Y elegí el silbato”, contó en una entrevista con FIFA.com.
A los 18, compró su primer auto gracias al arbitraje y fue invitada al campamento del Programa de Desarrollo Olímpico. Allí descubrió que arbitrar era más que un trabajo: era un arte. Aunque en ese momento no lo veía como una carrera posible (no había árbitras dedicadas a tiempo completo en Estados Unidos), entendía que era algo más que un empleo temporal. “Quizás me permitiría conocer mejor mi país y, por qué no, el mundo”, pensaba.
Mientras estudiaba marketing y trabajaba en una agencia de publicidad, el arbitraje seguía siendo un hobby. Pero todo cambió en el Mundial de Francia 2019. Con su hija menor en brazos, entendió que no podía sostener dos carreras al máximo nivel. “Vi que empezaban a surgir oportunidades profesionales en el arbitraje y decidí apostar por eso. Me ha dado más de lo que podía imaginar”.
Desde entonces, Tori Penso no ha parado de hacer historia. En 2020, fue la primera mujer en más de 20 años en dirigir un partido de la Major League Soccer (MLS). En 2021, lideró la primera terna femenina en competiciones masculinas de clubes en Concacaf y fue la primera mujer en arbitrar un duelo eliminatorio para una Copa Mundial. En 2022, dirigió una semifinal del Mundial Sub-20 femenino. Y en 2023, fue árbitra en la final del Mundial femenino entre España e Inglaterra.
Este año, fue la única mujer entre los 117 árbitros seleccionados para el histórico Mundial de Clubes de la FIFA 2025, que se jugó en Estados Unidos con 32 equipos y 11 sedes. “Trabajamos muy duro cada día para tener oportunidades como esta”, afirmó. Su preparación incluye trabajo con entrenadores especializados en sprint y agilidad, nutricionistas deportivos, psicólogos y científicos del deporte. “Es un honor increíble estar entre los mejores del mundo”, dijo con orgullo.
Participó en seminarios técnicos en Zúrich, Doha y Buenos Aires, donde se trabajó en la consistencia arbitral: “Qué es falta y qué no lo es debe ser igual en todos los partidos”.
Casada con Chris Penso, árbitro y oficial de VAR de la FIFA, Tori comparte su pasión en casa. Sus tres hijas ya sueñan con seguir sus pasos. “Durante la Copa She Believes, una escribió que sería árbitra. ¡Tendrá todo nuestro apoyo!”, dice entre risas.
Esta noche, tuvo su cuarta vez a nivel selecciones, Tori Penso se dio el gusto de dirigir por primera vez a un equipo campeón del mundo. Y lo mismo le tocó a Argentina, que tuvo a una mujer árbitro, situación hasta hoy inédita. En un fútbol que avanza hacia la inclusión, la presencia de Tori en Miami fue mucho más que una designación técnica: es un símbolo de cambio, esfuerzo y liderazgo.
Eso sí, aunque Penso no lo tuvo a Lionel Messi, ya se dio el gusto de dirigirlo ya que suele cruzarlo a nivel clubes con el Inter Miami de la MLS. Hace poco la mujer de la Florida tuvo que arbitrar un polémico partido en que el equipo que dirige Javier Mascherano terminó siendo beneficiado por alguna polémica, con Leo siguiendo los fallos desde un palco.


