“Los chicos ya están hablando del viaje de egresados…”, arranca el mensajito que aparece en el grupo de madres y padres de WhatsApp de la escuela. Primaria, secundaria, da igual. Sabés que la pelota está en la cancha y no hay muchas opciones: o jugás con las reglas de juego que impone el sistema o te quedás afuera.
Habrá reuniones con las empresas, habrá idas y vueltas en el WhatsApp con el incordio que resulta “conversar” un tema tan complicado por ese medio; habrá votaciones; habrá madres y padres comprometidos que comandarán las negociaciones y la firma del contrato; habrá madres y padres que los seguirán; habrá madres y padres que, perdidos en un mar de adjuntos, formularios de votación y conversaciones infinitas, no entenderán nada y preguntarán una y mil veces lo mismo.
Pero ahí está uno, como parte del grupo que elige que su hija/o viaje así que hay que ocuparse: escuchar, preguntar, leer, decidir y, claro, pagar.
Primeros pasos: elección de la agencia
Hay varias empresas dedicadas al segmento de turismo estudiantil y específicamente a los viajes de egresados, tanto de escuela primaria, como secundaria.
En el Centro Cívico de Bariloche, frente al lago Nahuel Huapi. Foto: ShutterstockSegún Pablo Wolowski , representante del segmento de Turismo estudiantil en FAEVYT (Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo) y Aviabue (Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Buenos Aires) actualmente en el país hay 220 agencias habilitadas para trabajar con este rubro. Y unos 150.000 chicos viajeros.
La elección de la agencia suele basarse en la experiencia de otros -exalumnos que egresaron en años anteriores, hijos mayores, sobrinos, ahijados, “el hijo de mi mejor amiga”-, y también el precio, las condiciones y lo que transmita la agencia en su contacto con los chicos y con los padres.
No es fácil: con cualquiera de las empresas que hay en danza uno encuentra tanto una experiencia genial como una para el olvido por cambios de último minuto, incumplimientos, etc.
Lo básico que se puede sugerir es que sean agencias habilitadas y leer atentamente el contrato.
La Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de Nación sigue a cargo del control de las agencias dedicadas al turismo estudiantil. Esto significa que antes de elegir una agencia, hay que chequear que la misma esté registrada en el organismo.
Hay que chequear que la agencia esté habilitada. Foto Emprotur BarilocheAl mismo tiempo, explica Wolowski, todas las agencias de turismo estudiantil que están habilitadas por la Secretaría también están en el Registro de Agencias que está en manos de la FAEVYT.
Atención al firmar el contrato
Además del asunto de la habilitación, “hay que prestar atención a los liberados, la cláusula de cuotas impagas que hacen caer plan de pagos y solo se recupera abonando el viaje con un monto actualizado y cómo eso afecta la cantidad de liberados, a la constancia de la caución abonada, la cláusula inflacionaria y prestar atención a los montos extras de las cuotas si los hubiera”, señala Santiago Aramburu, abogado especializado en Derecho del Turismo y al frente de Turhelp (turhelp.com.ar).
El especialista recuerda que el año pasado cambió la normativa estudiantil.
“La famosa cuota cero, destinada a un fondo fiduciario que aseguraba el viaje si la agencia cerraba, no existe más. Ahora se usa un seguro de caución que en algunos casos se paga como una cuota más, en otros se incluye en las cuotas o en el monto total”, explica.
La función de una y otra es evitar que, habiendo pagado, las familias pierdan todo lo abonado si una agencia cierra.
“El sistema actual devuelve a las familias la totalidad de lo abonado, mientras que la cuota cero solo devolvía el monto de los servicios básicos”, explica Aramburu.
De todos modos, sigue habiendo un factor clave: el tiempo -los viajes de contratan con mucha anticipación; por ejemplo, en este momento se está contactando a los chicos de tercer año del secundario que viajarán en dos años- y los vaivenes de la economía argentina.
En caso del cierre de una agencia, habrá que ver si el monto invertido alcanza para comprar un nuevo viaje y si hay opción de hacerlo en los pocos meses que quedan antes de que se termine el año.
Reglas de juego
Hay que tener en cuenta que, al firmar el contrato, los padres eligen una “época” del año, por ejemplo, la segunda quincena de agosto o la primera de septiembre.
Por experiencia propia, la fecha fija del viaje se sabrá dos o tres semanas antes. Y el horario de salida, 48 horas antes.
“Esto es un operativo muy grande, tenés un rompecabezas de mil partes y lo vas armando de acuerdo con la disponibilidad de los aviones, camas de hotel, micros locales y toda la logística se va armando con personal especializado: si hay nieve o no, si son varones o mujeres… todo requiere de una logística muy grande y se hace con tiempo. Cada agencia tiene su equipo especializado en eso”, explica Wolowski.
A la hora de dar consejos, además de chequear que la agencia esté habilitada, dice: “Siempre conviene anotarse cuando lo hace todo el grupo. No ir por separado, porque después queda sujeto a disponibilidad y al precio actualizado”, agrega.


