Desde hace más de dos milenios, la selva es el trasfondo de toda la cultura guaraní que late de punta a punta en Misiones, como una escenografía de arte mayor pintada con colores vivos y siempre cambiante.
Lo reafirma cada pasaje del relato histórico que va desgranando la guía Mayra Risiglione a lo largo del camino de cien metros que viborea entre palmeras pindó desde el parque del lodge Moconá Virgin hasta el fogón encendido en un claro de la espesura vegetal, donde los caminantes esperan ser agasajados por un cocinero experto en la preparación de reviro, ticoeí y mate cocido quemado a las brasas.
El entusiasmo va en aumento en las vísperas del encuentro con los sabores autóctonos, pero se intuye que algo falta en este momento placentero. La mirada de los visitantes está focalizada en la incomparable aventura de deleitar la vista con los Saltos del Moconá, y pareciera que avanzaran por el sendero ensimismados en alguna intempestiva aparición en escena de esa maravilla natural.
Vista del río Uruguay y la ruta 2 en los alrededores de El Soberbio, camino a los Saltos del Moconá.Sin embargo -subrayan los lugareños-, aquí todo llega en el momento indicado, por lo cual conviene andar desde el primer momento con los sentidos en alerta y sin apresurarse.
Así, otro circuito de trekking -esta vez conducido por Oreste Chiconi- alargado con dos tramos de tirolesa y una bajada en rappel descubre el rumor del arroyo Oveja Negra y, más adelante, el estallido de sus aguas frescas y cristalinas en el salto Horacio.
Ahora sí, la ansiedad se hace trizas y el espectáculo mayor que espera a 6 kilómetros -en las nacientes del río Uruguay, a poco más de 70 kilómetros de El Soberbio por la ruta 2– empieza a dar señales en pequeñas entregas.
Trekking en la Reserva de Biosfera Yabotí, cerca de los Saltos.Por el sendero Grapia, la antesala del paseo más esperado se torna aún más interesante: alrededor, la Reserva de Biosfera Yabotí muestra en todo su esplendor su exuberancia de helechos gigantes alternados con las vistosas hojas de la ortiga brava, los pétalos puntiagudos de alguna bromelia en flor asomados como ojos enrojecidos en alerta.
También se ven mariposas de tonos fosforescentes, plantas aromáticas, lianas colgadas de portentosos ejemplares de palmito y yacaratiá (el único árbol de madera comestible) que acarician a los forasteros y la melodía polifónica de boyeros, loros, carpinteros, picaflores y el autóctono bailarín azul.
Una aripuca (la trampa más tradicional y eficaz para atrapar roedores y aves), estratégicamente instalada sobre el suelo de tierra rojiza y hojas secas, delata la cercana presencia de los herederos de siete comunidades originarias mbyá guaraní.
Un tucán trepado a una palmera, escena típica de la zona. Foto Mayra Risiglione. Pero hay que respetar sus tiempos, aprendidos desde épocas ancestrales. La hora de la siesta es un ritual que cumplen rigurosamente los pobladores y también parece empujar a sus madrigueras a los integrantes de la fauna misionera, un multitudinario universo que componen más de mil especies de vertebrados, 116 variedades de mamíferos, 150 tipos de reptiles y anfibios y 230 de peces.
Pero en este preciso rato, en el camino hacia El Soberbio, desde la cerrada vegetación sólo asoman el caparazón amarronado de un tatú, el desproporcionado pico verde de un tucán de pecho rojo y tres coatíes, que cruzan el pavimento a los saltos por un túnel “pasafauna”.
Tirolesa en el salto Horacio del arroyo Oveja Negra.Aunque los mapas indican que el cauce del Uruguay separa el territorio de Misiones del estado de Río Grande do Sul, en Brasil, ninguna referencia advierte que el lecho verdoso es la columna vertebral de una región que prescinde de las fronteras culturales.
El inmigrante europeo, el criollo, el brasileño y el originario guaraní –aunque desplazado a modestos caseríos– son porciones firmemente ensambladas de un todo que define la idiosincrasia de cada poblador.
Son ellos los que aportan las voces más idóneas -frecuentemente atravesadas por las expresiones del portuñol- para referir con veneración a los Saltos del Moconá, surgidos en el ruidoso encuentro de los arroyos Pepirí Guazú y Yabotí con los ríos Calixto y Serapiao.
La estrella del lugar es la navegación por el río Uruguay hasta los Saltos del Moconá. Foto Dirección de Turismo de El SoberbioDespués de superar un angosto puente sobre el arroyo Yabotí y una desafiante trepada de 800 metros de largo, el destino que coronará el viaje parece estar a un paso.
La primera aparición de los Saltos del Moconá se limita al sonido atronador del agua que se vuelca de costado, a lo largo de una fractura geológica del lecho de piedra. Se escucha como un creciente rumor –aunque todavía se obstina en ocultarse– debajo del mirador que corona el último desafío a pie, que demanda transitar 1.800 metros por el sendero Chachí.
Una fractura geológica del lecho de piedra marca los dos niveles del río Uruguay en sus nacientes, donde se generan los saltos.Aquí, ya en las puertas del Parque Provincial Moconá, la selva misionera se dispone a mostrar su rostro más desembozado, un tesoro único de aguas que se agitan antes de precipitarse indomables por la pared de piedra, hasta que, tres kilómetros aguas abajo, el cauce se unifica y el río continúa bastante más sosegado su derrotero hasta la desembocadura.
En el embarcadero próximo al puesto de los guardaparques, una lancha bailotea en medio de un cardumen de dorados que juegan a salir a flote y sumergirse en el río cristalino.
La embarcación avanza entre los enormes bloques de roca basáltica y un par de minutos después es una figura borroneada, metida de lleno bajo el diluvio de las aguas agitadas por la cadena de saltos. El timonel maniobra en zigzag en los surcos que dejan las cascadas, que se precipitan desde alturas que fluctúan entre 3 y 10 metros. Cuanto más avanza por el angosto pasaje de aguas, más se sacuden sin piedad la lancha y sus pasajeros.
Los Saltos del Moconá se extienden más de tres kilómetros a lo largo del río Uruguay, en Misiones. Foto: Dirección de Turismo de El SoberbioPero no hay margen siquiera para un lamento o un inoportuno esbozo de queja. Todo es regocijo para los turistas, mansamente entregados a este baño de frescura que la selva les regala en forma de módicos baldazos. Por un rato, tal vez generado por un extraño embrujo, nada del mundo los conmoverá más que el espectáculo central del Moconá.
MINIGUÍA
• Desde la ciudad de Buenos Aires hasta el Parque Provincial Moconá son 1.260 kilómetros por ruta 9 (Panamericana ramal Campana), Zárate-Brazo Largo, ruta 12 hasta Ceibas, ruta 14 hasta Santo Tomé (Corrientes), ruta 94 hasta Azara (Misiones) y ruta 2.
• Por Aerolíneas Argentinas a Puerto Iguazú, desde $ 323.197 ida y vuelta; también vuelan Flybondi y JetSmart.
• Bus común Crucero del Norte de Iguazú a Moconá (5 hs.), $ 29.000.
• Micro Crucero del Norte de Retiro a San Vicente, Misiones (16 hs), $ 120.000 semicama y $ 135.000 coche cama; servicio común Crucero del Norte de San Vicente a El Soberbio (1 h), $ 5.500; semicama; Moriansky, $ 6.000.
• De El Soberbio a Moconá (70 km; 1 h 15’), minibús Expreso Prox ($ 20.000 ida y vuelta) o taxi La Terminal para 4 pasajeros ($ 90.000 el grupo, ida y vuelta).
Un tramo del arroyo Yabotí en medio de la selva misionera, en el camino de El Soberbio a los Saltos del Moconá. • Lodge Moconá Virgin (a 6 km de los saltos): habitación doble Superior con pensión completa, wi-fi, caja de seguridad, estacionamiento, juegos para chicos, piscina, kayak, trekking, rappel, tirolesa y astroturismo, desde US$ 236 (0376- 155112711 / www.moconavirginlodge.com, @moconavirginlodge).
• En El Soberbio, cabañas La Barra: para 5 personas, $ 75.000 (o $ 15.000 por persona), con heladera, cocina, ropa de cama, wi-fi, cochera y aire acondicionado (0376- 154814558 / 0379- 154322735).
• A mitad de camino de El Soberbio a Moconá, camping Haras Al Paraíso: $ 30.000 por carpa, casa rodante o motorhome, con pileta, parrilla, quincho, wi-fi y acceso a un arroyo con cascada (03755- 15333435 / harasalparaiso@gmail.com).
Saltos del Moconá, a 70 kilómetros de El Soberbio por la ruta 2. Foto: Dirección de Turismo de El Soberbio.Entrada al Parque Provincial Moconá, $ 7.000; menores hasta 6 años, gratis; jubilados y pensionados, $ 3.500; paseo náutico, $ 35.000.
• Tels. 03755) 495-206 / (03755) 15249279
• En Buenos Aires, Casa de la Provincia de Misiones: av. Santa Fe 989, tel. 4317-3700, interno 217 / turmisiones@gmail.com


