Se puede volver una y mil veces al mismo paisaje. Muchos atesoramos fotos familiares en blanco y negro o con colores que el tiempo ha ido desvaneciendo. Pero siempre hay algo de primera vez al llegar a las pasarelas de la Garganta del Diablo: un asombro primario, una mirada perdida en la fumarola de agua y el aliento contenido ante esa “pesadísima cortina de agua”, como la describió alguna vez el escritor Horacio Quiroga. Su sonido atronador que nos mueve.
Aunque se trate de un paisaje conocido y muchos recuerden su propia experiencia en las Cataratas, el Parque Nacional Iguazú, en Misiones, ofrece otras propuestas para renovar ese asombro a lo largo de sus más de 67.000 hectáreas de la selva paranaense. Puede ser una ruta escénica entre la selva, senderos que terminan en cascadas, una navegación apacible en remo por el río Iguazú y un almuerzo con vista a la garganta más famosa del mundo.
Además, hay propuestas que van más allá del territorio del parque. Iguazú es la maravilla que muchos conocen y que siempre se puede ver con nuevos ojos.
Un beso junto a las cataratas. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni1) La ruta de la selva
Habrá tiempo de ir a las pasarelas y maravillarse con los saltos. También llegará el bullicio de un parque que recibe unos cuatro mil visitantes todos los días. Pero para iniciar la travesía, lo mejor es ponerse en “modo selva”.
La camioneta avanza lentamente -la mejor forma de conocerla- por el camino de tierra colorada de la Ruta Nacional 101, que nace en la ciudad de Bernardo de Irigoyen y desemboca en el parque. En particular, los 32 kilómetros dentro del parque -zona intangible- son un tramo escénico ideal para sumergirse en la selva. Hay poco tránsito, silencio y paradas interpretativas para observar aves.
“Si seguimos derecho, llegamos a la localidad de Andresito”, explica el guía.
El oído se detiene en los palmitales, los arroyos y bañados, en las plantas que se aferran a las grietas de los árboles, los pájaros… Parece mentira, pero de fondo se escucha, como en sordina, el ruido de las Cataratas, aunque acá, en el bajo de la selva, todo es calma y trinar de aves.
“Acá es mejor venir con el mate bien temprano o al caer la tarde porque se ven más pájaros”, agrega el guía. En uno de los miradores, dos observadores de aves ensayan un silencio casi perfecto. Están listos con sus cámaras, esperan con calma, sin dialogar y, por un momento, nos contagiamos de ellos.
En Misiones hay 5 especies de mariposas consideradas Monumento Natural de la provincia. Foto EFE/Juan Ignacio Roncoroni2) Con luna llena
Visitar el salto más famoso del parque de día y de noche es hacer dos excursiones distintas. Durante el horario diurno habitual, es el salto más concurrido y puede ser algo complicado tener algunos minutos de calma o exclusividad entre tanta gente.
Con un costo adicional, el tour nocturno se hace cinco noches al mes -cuando hay luna llena– y solo se ponen a la venta 120 entradas por jornada.
Una visita a las Cataratas bajo la luz de la luna. Foto EFE/ Juan Ignacio RoncoroniDespués de un trago de bienvenida y la actuación de un coro guaraní, llega la charla técnica, con algunos cuidados básicos, como no salirse de los senderos y la sugerencia de moderar el uso de las luces para vivir la experiencia de la oscuridad.
El tren para en la estación Garganta del Diablo. Los 1.100 metros de pasarela que llegan al salto tienen otro encanto.
Todo se agudiza: las pisadas en el acero de las pasarelas, la densidad de la noche, las partículas de agua que adquieren un gris plata con la luz de la luna… Al llegar, vuelve aquel asombro primario, la sensación de privilegio de estar ahí, entre el murmullo de la selva y el rugido del salto durante unos veinte minutos.
Unos 275 saltos conforman las Cataratas del Iguazú. Foto Facebook Ministerio de Turismo de Misiones.3) Sendero Macuco
Dentro del Parque Nacional, el sendero de siete kilómetros es una de las alternativas para estar en contacto directo con la naturaleza salvaje, una experiencia que muchos viajeros pasan por alto.
El Sendero Macuco, en Puerto Iguazú.“Solo un 20% de la gente que viene al parque lo hace”, dice un guía. Con un poco más de tiempo y ganas de ir más allá de las pasarelas, la caminata vale la pena. A los pocos minutos de iniciar el recorrido, se baja hacia las entrañas de la selva y hacia un mundo de hongos, pisadas silenciosas y troncos imbricados como un mundo complejo. La travesía brinda la oportunidad de ver la selva desde sus bajos y en altura y, con algo de suerte, observar monos caí.
El premio final para el esfuerzo es el Salto Arrechea, una caída de 23 metros de altura que desemboca en un pozón natural de agua transparente enmarcado por rocas. La única forma de verlo es haciendo la caminata.
Un tucán con sus colores en medio de la selva misionera.Un par de consejos: antes de comenzar el paseo, consultar en informes si está habilitado. Y se recomienda iniciar la caminata a primeras horas de la mañana.
4) Con vista a las Cataratas
Hay vistas que no son fáciles de conseguir y que son un lujo. El Hotel Gran Meliá Iguazú tiene una ubicación estratégica dentro del Parque Nacional Iguazú, con categoría cinco estrellas, spa y pileta de borde infinito con atractivas vistas a la Garganta del Diablo.
Un hotel dentro del PN Iguazú. Foto Gran Meliá IguazúY no es necesario alojarse en el hotel para disfrutar de esa panorámica. Al mediodía, el restaurante ofrece un menú con pizza al horno italiano a leña, cerveza tirada y panqueques por $ 38.000. Para quienes busquen algo más elaborado, el Menú Cataratas del restaurante Merkado ofrece tres pasos, con toques locales como pacú, chipá guazú, helado de yerba mate y de yacaratiá, la madera comestible popular en Misiones. Cuesta $ 55.000.
5) Tradiciones guaraníes
Fuera del Parque Nacional Iguazú, en la zona de Puerto Iguazú conocida como “600 hectáreas”, parte de la Selva Yryapú, la Comunidad Mbya Guaraní Jasy Porã abre sus puertas al turismo.
En el ingreso, hay una mesa con artesanías hechas en madera y semillas que realizan los integrantes de las 60 familias que viven allí. El tour dura unas dos horas e incluye visita al lugar de reunión donde se elige el cacique y una casa típica construida con varillas de aguaí, mora blanca y alecrín, y la posibilidad de compartir un almuerzo. También muestran cómo funciona la aripuca, la trampa artesanal utilizada por los guaraníes para cazar aves.
En un tramo de la apacible caminata, Milicio Cabrera, uno de los guías, invita a abrazar un ejemplar de palo rosa, el árbol de mayor talla de ese bosque, que puede superar los 40 metros de altura. La comunidad también gestiona un vivero de plantas nativas, que vende plantines a los hoteles y a los visitantes.
6) Del vértigo al remanso
Ya un clásico en el Parque Nacional Iguazú, La Gran Aventura es el paseo náutico más famoso de la zona, que combina un breve recorrido en colectivo sin techo por la selva y una navegación para sentir la fuerza de las Cataratas desde la lancha.
La gran aventura en los saltos de agua. Foto Archivo ClarínDesde el micro, se siente la selva entera para nosotros. Se ve un mono capuchino, un guatambú gigante en el camino, las hojas grandes y brillantes de un filodendro. Toda la mata atlántica en su esplendor.
Una vez en el muelle, después de la rutina del chaleco salvavidas, todo es excitación. La lancha llega a los rápidos. Todos saltamos. Y ahora se viene lo mejor: pasar por debajo de los saltos. Salir mojados y “bautizados” por las Cataratas. Quedamos empapados y felices.
En otra parte del parque, la excursión Paseo Ecológico es casi su antítesis. Nada de motor. Nada de adrenalina. La Gran Aventura no es apto para embarazadas, menores de 12 años ni personas con discapacidad motriz y visceral, mientras que el paseo en gomón del Paseo Ecológico es accesible para cualquiera que quiera disfrutar de la naturaleza.
En media hora, se siente la brisa refrescante del margen izquierdo del río Iguazú, se navega por su delta salpicado de islas y se pueden divisar algunos ejemplares de yacaré. En un momento, el gomón ingresa a una selva en galería. El canal del río se hace angosto. Parece mentira tanto silencio a pocos metros del vértigo de las pasarelas.
Al final del día, vienen los recuerdos del agua mansa y del bramido del diablo. “El estruendo del agua, apenas sensible en el plano superior, adquiría una intensidad fragorosa que sacudía los cuerpos y hacía entrechocar los dientes”, escribió Quiroga en “El sentimiento de la catarata”.
El pensamiento regresa una vez más a aquel asombro inicial: el de la Garganta del Diablo, el de un ave en vuelo leve, los primeros segundos del baño bautismal de un salto. Cuánta razón tenían los versos de Goethe en Fausto: “¡Detente, instante, eres tan bello!”.
Cómo llegar a Puerto Iguazú
- Aerolíneas Argentinas, Flybondi y JetSmart tienen vuelos desde Ezeiza y Aeroparque a Puerto Iguazú. Pasajes ida y vuelta desde $ 74.217.
- En bus, desde Retiro por $ 40.000 (ida). El viaje dura 17 horas.
- En la ciudad, la empresa Río Uruguay une Puerto Iguazú con el PN Iguazú. Pasaje, $ 5.000, solo efectivo.
Dónde alojarse en Puerto Iguazú
- Iguazú Jungle Lodge 4 estrellas con pileta a 10 min. a pie del centro de Puerto Iguazú. Habitación doble desde US$ 120 la noche con desayuno (iguazujunglelodge.com).
- El Pueblito Iguazú es un hotel 3 estrellas en una reserva privada. Habitación doble desde $ 85.000 con desayuno y transfer desde el aeropuerto (03757-15449138).
Dónde comer en Puerto Iguazú
La Rueda, un clásico en Puerto Iguazú. Entrada de empanada rellena de gallina casera, sopa paraguaya y chipá guazú, $ 5.000. Surubí con vegetales a las brasas, chimichurri de cítricos y mandioca rústica, $ 26.000.
Cuánto cuesta
- El ingreso al Parque Nacional Iguazú cuesta $15.000 para residentes nacionales (bonificación del 50% para el segundo día de visita válida por 72 horas desde el primer ingreso).
- En el parque, el ticket solo se paga en efectivo. Para evitar colas, sacar la entrada online (argentina.gob.ar/interior/parquesnacionales).
- Excursión a la Garganta del Diablo con luna llena: duración dos horas, $ 90.000 y $ 45.000 para niños de 6 a 12 años (iguazuargentina.com).
Dónde informarse
- @visit_iguazu (en Instagram).
Recomendaciones para la visita al Parque Nacional Iguazú
- Registrate antes de iniciar los senderos habilitados e informate sobre sus condiciones. El registro de trekking es obligatorio.
- Considerá los tiempos de recorrido y hacelos siempre con luz natural. Preguntá por el nivel de dificultad del itinerario que querés seguir y las condiciones climáticas.
- Evitá abandonar los caminos y tomar atajos.
- El agua de los ríos y arroyos puede no ser potable. Llevá agua.
- No comas frutas ni plantas salvajes. Cuidado con picaduras de insectos y otros animales.
- Usá repelente, sombrero y ropa que cubra la mayor parte del cuerpo.


