Con morros, playas y pueblitos, Ilha Grande es uno de los destinos de Brasil preferidos por los argentinos en la llamada Costa Verde, que hace referencia al litoral del Sudeste brasileño donde la vegetación exuberante llega hasta el mar.
En el estado de Río de Janeiro, se llamó Costa Verde al tramo de la ruta BR-101, que recorre pueblos y ciudades como Mangaratiba, Angra dos Reis y Paraty.
Precisamente, Angra dos Reis cuenta con 365 islas (el eslogan siempre es «una para cada día del año»), y la más extensa de todas es Ilha Grande.
A 150 kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro y 400 kilómetros de San Pablo, la isla ocupa 192 kilómetros cuadrados con zonas de mar abierto y mar tranquilo, cuenta con más de 100 playas (algunas desiertas) y muchas islas pequeñas de gran belleza.
En Ilha Grande hay cuatro unidades de protección: el Parque Estadual da Ilha Grande, el Área de Preservación Ambiental dos Tamoios, el Parque Estadual Marinho do Aventureiro y la Reserva Biológica da Praia do Sul.
A su vez, en 2019 Ilha Grande (Angra dos Reis) junto con Paraty fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Ilha Grande tiene aguas cristalinas y vegetación exuberante. Foto ShutterstockMuchos viajeros argentinos conocen Ilha Grande por haber bajado unas horas durante los cruceros que salen del puerto de Buenos Aires rumbo a Uruguay y Brasil.
Pero la gran isla es un gran destino para pasar unos días de sol, playa y tranquilidad, y el invierno y la primavera conforman los meses más secos con temperaturas agradables.
Una buena opción es combinar algunos días en Ilha Grande con Río de Janeiro.
A continuación, cinco imperdibles de Ilha Grande para tener en cuenta.
1) Vila Abraão
Vila do Abraão es la principal puerta de entrada de los visitantes a Ilha Grande, por lo que alberga la mayor cantidad de posadas, restaurantes, agencias de viajes y distintos servicios.
Vila do Abraao, en Ilha Grande. Foto ShutterstockEn sus calles no hay vehículos a motor, el centro tiene tiendas y bares muy animados y allí llegan los cruceros internacionales, todo en medio de una vegetación exuberante y de cara al mar verde con sus barcos.
La Praia de Abraão es la playa céntrica, con buena comida y precios accesibles. Pero quienes quieran más silencio pueden ir hacia Praia da Júlia, da Crena, Comprida, da Bica y Abraãozinho, donde hay piscinas naturales.
2) Praia de Lopes Mendes
Las excursiones de las agencias de viajes y los taxis acuáticos siempre ofrecen visitar la playa más famosa: la Praia de Lopes Mendes.
La playa Lopes Mendes fue elegida muchas veces como una de las mejores de Brasil. Foto ShutterstockY esta playa fue elegida muchas veces como una de las 10 más bonitas de Brasil y del mundo por Tripadvisor.
Se prolonga a lo largo de 3 kilómetros, tiene arena blanca muy fina y el mar ofrece distintos tonos de azul y verde.
Para llegar hay que tomar un bote en Abraão hasta Praia do Pouso, y después caminar por un sendero en el bosque.
También es popular entre los surfistas, pero también entre los turistas que buscan un chapuzón en las aguas poco profundas y a la sombra de los almendros.
3) Vuelta a la isla
La isla tiene tantos atractivos naturales que una de las excursiones más solicitadas son los distintos paseos náuticos.
Lagoa Azul, en Ilha Grande, estado de Río de Janeiro, Brasil. Foto ShutterstockUno de ellos es la «Vuelta a la isla», que consiste en un tour embarcado de día completo con varias paradas.
Mientras que Caxadaço es la primera playa en la que bajan los turistas con aguas protegidas por una inmensa pared de rocas, la segunda parada es Parnaioca, una playa que tiene la desembocadura del río Parnaioca.
Los barcos y los morros en Ilha Grande. Foto ShutterstockAunque tiene un camping, el lugar es poco visitado, ya que solo se accede en barco o caminando durante 3 horas desde Praia de Dois Rios.
El tour propone luego hacer snorkel en Praia dos Meros, una parada en la Aventureiro (un pequeño pueblo de pescadores con playa) y un almuerzo tardío en Bananal, cerca de las famosas lagunas Verde y Azul.
Esta última es una piscina natural de intenso color azul, ubicada en la Isla de los Monos, el punto más cercano a tierra firme en Ilha Grande.
4) Ruinas del Lazareto
En 1884 se empezó a construir un lazareto (una especie de hospital de cuarentena para inmigrantes) para esclavos e inmigrantes que padecían cólera y otras enfermedades que se contraían principalmente en los barcos.
En la actualidad, en el Parque Estadual se encuentran las ruinas del Lazareto, que tenía pisos para las distintas clases sociales (como los navíos).
El Lazareto de Ilha Grande, en Brasil. Foto ShutterstockEl Lazareto funcionó hasta 1913, aunque Getúlio Vargas reabrió el lugar en 1932 para convertirlo en una prisión. Pero en 1954 los presos fueron trasladados a Dos Ríos y se destruyó el edificio.
En el recorrido a pie, hoy se ven los restos de los muros y las rejas, envueltos en las raíces de los árboles.
El acueducto en el Parque Estadual de Ilha Grande, Brasil. Foto Diana PazosEl paseo es con entrada gratuita y se completa con las sorprendentes ruinas de un viejo acueducto y la cascada de Feiticeira.
5) Trilha a Pico do Papagaio
El Pico do Papagaio es el segundo punto más alto de Ilha Grande, con 982 metros de altura. Y es un cerro con vista panorámica de la isla.
Pico do Papagaio en medio del bosque de Ilha Grande. Foto ShutterstockSi bien en la isla hay muchas «trilhas» para hacer senderismo, el que lleva a la cima de Pico do Papagaio es el sendero más difícil de toda la isla, ya que atraviesa un denso bosque con una subida muy pronunciada.
Las panorámicas son espectaculares desde lo alto y, en los días despejados, es posible ver la Pedra da Gávea, ubicada en la zona sur de Río de Janeiro.
Por su grado de dificultad, se recomienda hacer la ruta con un guía turístico.


