«No llegué a San Diego, ¿vale la pena?», suelen preguntarse los viajeros que visitan California -de San Francisco a Los Ángeles– cuando en la charla sale esta ciudad del sur de Estados Unidos.
La respuesta es un sí rotundo: San Diego, pegada a Tijuana (México), es un destino que se sostiene por sí mismo. Y que deslumbra por su amplia gama de propuestas, su buen clima todo el año, la variedad en el paisaje y su gastronomía. Difícil de apreciar en unas pocas horas (muchos van en tour desde Los Ángeles), amerita pasar al menos 3 días, e idealmente, 5.
Pasear por sus característicos barrios, como el culinario y trendy Little Italy, visitar los acantilados de La Jolla, caminar por su parque Balboa y cruzar a Coronado para un inolvidable paseo en bicicleta toma su tiempo. Una temporalidad que, en San Diego, adquiere un ritmo relajado, típico de ciudad costera.
Para familias, parejas, amigos y hasta para ir solo, en San Diego abundan las propuestas al aire libre, que combinan naturaleza, cultura, aventura y diversión. “Tenemos mar, montañas, nieve y desierto. La mayor biodiversidad de los Estados Unidos”, se jactan.
Cultura y verde en Balboa Park
Quizás el punto más emblemático de la ciudad, este parque cultural urbano es el más grande de Estados Unidos (480 hectáreas) y punto neurálgico en el que converge gran parte de la vida cultural de San Diego.
Balboa Park, un ícono en San Diego. Foto ShutterstockOcupa el tercer puesto entre los mejores lugares para visitar en ese país según BookRetreats, detrás del Central Park en Nueva York y del National Mall en Chicago.
Es un parque, sí, pero no uno tradicional: alberga paseos con un estilo colonial español, 18 museos -con temáticas muy diversas como arte, historia, fotografía, ciencias naturales, aviación o trenes- , teatros, rosedales, un gran vivero, una pequeña laguna y hasta un enorme y muy famoso zoológico.
La torre, los museos, los teatros, y el zoo merecen una mención aparte. La estructura que alberga la Torre de California es uno de los emblemas de la ciudad, y fue construida en 1915 con una mezcla de estilos que van desde el barroco hasta el rococó con detalles góticos, para la exposición Panamá-California. Puede recorrerse por dentro para llegar a un mirador que ofrece hermosas vistas de San Diego.
El centro, que alberga teatros y espacios dedicados a las artes escénicas, es otro destacado. Allí está The Old Globe, uno de los principales teatros regionales del país y la organización de teatro profesional más antigua de California. Es un lugar en el que se puede disfrutar tanto de obras de teatro clásicas como contemporáneas.
Se recomienda dedicar una mañana o tarde entera (el zoo es un plan de día completo), ya que está repleto de lugares para pasear, tomar algo y/o sentarse a comer.
La Torre de California se destaca en el horizonte. Foto Joanne DiBonaImperdible el restaurante Artifact, emplazado en el museo Mingei (arte popular), uno de los más modernos. Sirve platos de autor en un ambiente relajado pero cuidado, con vista a parte de la muestra, en planta baja.
El ingreso al parque, al vivero y a los jardines es gratuito. De los museos, solo el Timken (Colección Putnam de arte) tiene entrada gratis; para el resto hay que pagar, aunque los martes varios liberan la entrada (balboapark.org/).
Acantilados sobre el Pacífico
La Jolla se destaca por su paisaje, en el que convergen grandes acantilados con el océano Pacífico en una postal única.
La Jolla, uno de los imperdibles de. Foto San Diego Tourism AuthorityLos lobos marinos ofrecen un show aparte. En comunidad, habitan sus playas, interactuando entre ellos y también con la gente que se acerca a mirar o sacar fotos.
¿Qué se puede hacer? Desde un trekking muy sencillo, que ofrece distintos puntos panorámicos para apreciar el paisaje, hasta paseos en kayak y una excursión (paga y embarcada) en la que se pueden conocer sus cuevas marinas.
La Jolla cuenta con riquísimos y originales lugares para comer y tomar algo, además de la posibilidad de pasear por las calles que se adentran en este distrito costero para pispear desde galerías de arte y relojerías de alta gama hasta comercios con remeras, gorros y recuerdos típicos de San Diego.
La reserva natural de Torrey Pines. Foto SanDiego.orgPara los aventureros, a unos 20 minutos en auto, la reserva natural estatal Torrey Pines ofrece varias opciones de trekking con distintos recorridos de diferente duración. Y vistas preciosas de sus kilométricas playas vírgenes.
Quienes prefieran quedarse a tomar algo y cenar, pueden optar por el original Whaling Bar, en La Valencia Hotel, que en un ambiente elegante y chic ofrece cócteles y cenas gourmet, incluyendo una original versión de la Caesar Salad, y un postre de pastel de caramelo y helado de vainilla, pero con apariencia de hamburguesa.
Conviene visitar La Jolla un día de semana, ya que los fines de semana suele haber demasiada gente.
Un poco de historia
A solo 15 minutos del centro, Old Town, el casco histórico, es la zona poblada más antigua de San Diego: el primer asentamiento europeo en la actual California.
La cultura mexicana está omnipresente y puede apreciarse especialmente en sus locales gastronómicos, donde degustar los tradicionales tacos, fajitas, y burritos, entre otras delicias. Un clásico que no decepciona es Café Coyote, en el corazón del distrito peatonal histórico del casco antiguo.
Uno de los museos en Balboa Park. Foto San Diego Tourism AuthorityIdeal, después de almorzar, dar un paseo por sus pintorescas calles. Destacan sus tiendas (Cousin’s Candy Shops, plagada de dulces y caramelos con formas únicas en modo auto-service, además de productos que apelan a la nostalgia), el famoso Hotel Cosmopolitan y el museo Casa Embrujada Whaley, con entrada paga, que incluye una breve visita guiada en la que se develan sus misterios.
En bici por Coronado
Del otro lado de la bahía, frente al centro de San Diego, Coronado cuenta con un paisaje, estética y ritmo de vida propios. Lo mismo ocurre con sus mansiones y características casas, que en conjunto, le dan una identidad única.
Hay un puente para cruzar en auto, pero lo ideal es tomarse un ferry en el paseo costero de San Diego y alquilar allí mismo, al bajar, una bicicleta para recorrer parte de los 38 kilómetros de la ruta ciclista con paseo costero incluido, desde donde se aprecian varios puntos imperdibles, entre ellos la costa de San Diego, que vista desde enfrente es una postal sorprendente.
El famoso Hotel del Coronado. Foto ShutterstockUna de las paradas infaltables en este paseo es el recientemente restaurado -con una inversión de 160 millones de dólares- Hotel del Coronado, construido en 1888 y escenario de películas en las que participaron actrices de la talla de Marilyn Monroe, y en donde se alojaron clásicas figuras como Charles Chaplin. Este lujoso y bellísimo resort de playa es considerado Monumento Histórico Nacional.
El paseo tiene 21 km de sendas peatonales y carriles especiales para bicicleta, e incluye un paso por Orange, la avenida principal, plagada de lugares para desayunar, almorzar, merendar o tomar algo.
Lo mejor es ir temprano para aprovechar el día. Los ferries salen y retornan frecuentemente (US$ 9 por tramo). Otra opción es llegar en auto (alquilado o Uber).
Música al atardecer
Una gran sala al aire libre en un parque público emplazado en el agua. Así podría definirse el icónico Rady Shell en donde se presenta la Orquesta Sinfónica de San Diego.
Música en The Rady Shell. Foto Gary PayneParticipar en un concierto de esta gran orquesta sinfónica es un plan cultural y popular imperdible: parte del público se acomoda en reposeras y mantas para apreciar el espectáculo desde el césped; otros optan por ir vestidos de gala, reservando mesa con cena y vino; y hasta hay quienes disfrutan del espectáculo desde el agua, en sus embarcaciones.
La Orquesta Sinfónica de San Diego tiene como director al talentoso y carismático Rafael Payare y 82 músicos en escena, que interpretan con gran pasión piezas únicas.
Si, además, uno está allí cuando el sol se pone detrás de la gran estructura blanca que rodea el escenario, la experiencia es perfecta.
Las curiosidades del estadio
No es necesario ser fanático del béisbol para hacer una visita guiada a Petco Park, el estadio de Los Padres de San Diego. Porque, como toda buena historia, tanto la de este equipo como la del edificio mismo son apasionantes… y curiosas. Por ejemplo, cuentan que el dueño de McDonald’s compró el club a muy bajo precio en 1974, y no permitió locales de su franquicia para impulsar la gastronomía local.
El estadio Petco Park. Foto San Diego PadresTambién, que durante la construcción del estadio, los proteccionistas pusieron un ladrillo con un mensaje oculto que dice entre líneas “boicot a Petco” (por lo que consideraban un cuestionable trato por parte de esta compañía a los animales), y que un lugar en una de sus privilegiadas zonas puede costar hasta 40.000 dólares.
El paseo incluye la posibilidad de conocer las salas vip -tienen la mejor vista del campo de juego-, el salón de la fama, el vestuario visitante, la sala de prensa, los bares, y hasta el banco donde los jugadores esperan para entrar al juego (dura 80 minutos, cuesta US$ 48).
La versatilidad de sus propuestas al aire libre, la heterogeneidad de los paisajes, la calidad gastronómica, la oferta cultural, sus barrios pintorescos: todas definen la experiencia integral de San Diego, un destino para volver.
Cómo llegar a San Diego
- A fines de junio, Copa Airlines inauguró vuelos directos desde Panamá hasta San Diego, que operan con cuatro frecuencias semanales. Esto permite volar de Buenos Aires a la ciudad del sur de California, Estados Unidos, con conexión en el Aeropuerto Internacional de Tocumen (Hub de las Américas, Panamá).
- El pasaje aéreo de Ezeiza a San Diego cuesta desde $ 963.726 en octubre.
- En Argentina, Copa opera 38 vuelos semanales desde Ezeiza hasta Panamá, 17 vuelos desde Córdoba, 10 desde Rosario y 6 desde Mendoza. A partir de septiembre, la compañía aérea sumará tres vuelos semanales de Tucumán y otros tres de Salta, y será la aerolínea con más vuelos internacionales en Argentina (www.copaair.com/es-ar).
Viaje a San Diego con chicos
- El Zoo de San Diego, dentro de Balboa Park, propone ver de cerca jirafas, elefantes, osos, koalas y muchos animales más. Un poco más lejos, a 40 minutos, se encuentra el Zoo Safari Park, con animales circulando libremente.
- Seaworld tiene animales marinos y montañas rusas; juegos mecánicos y paseos excepcionales, como el dedicado a la medusas, pueden ser una posibilidad más que atractiva.
- A 50 km, Legoland es uno de los favoritos de los chicos, con gran variedad de juegos.


