Hay una creencia popular y una saludable práctica turística extendida que podría resumirse con la siguiente frase: “A una ciudad se la conoce por sus mercados”.
La máxima tiene su razón. Basta con visitar uno de estos lugares en las primeras horas de un viaje para entender qué se come allí, cómo se relacionan vendedores y compradores, además de elegir productos para llevar a casa y cargar la memoria con aromas, texturas y sonidos que quedarán al resguardo como postales de los momentos vividos.
Los mercados son un muestrario -a veces, pequeño; otras, monumental- de costumbres y productos de un país y de sus gentes.
Por ejemplo, conocer el de Tsukiji, en Tokio, permite entender la centralidad del pescado en la gastronomía japonesa. Recorrer la Central de Abasto, en Ciudad de México, ayuda a dimensionar la diversidad de ingredientes de un país cuyos platos son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La fachada del Mercado Municipal de San Pablo, Brasil. Foto ShutterstockAquí, un recorrido por algunos de los mercados más emblemáticos, lugares para planear un viaje, inspirarse para una receta o, simplemente, descubrir una cultura a través de su comida y productos.
1) Mercado Municipal de San Pablo
Más de 1.500 trabajadores. Más de 350 toneladas de alimento. Casi 300 tiendas. Las cifras del Mercado Municipal de São Paulo, corazón financiero de Brasil, impactan, pero quizá lo que más sorprende al entrar son sus 72 bellísimos vitrales realizados por Conrado Sorgenicht Filho, que muestran varios aspectos de la producción de alimentos. El artista ruso también trabajó en la Catedral de la Sé y en otras 300 iglesias brasileñas.
El sándwich de mortadela, lo más famoso del Mercado Municipal de San Pablo. Foto ShutterstockEl “mercadão” -así lo llaman los paulistas- es conocido por sus puestos repletos de especias, frutas exóticas, condimentos, embutidos, quesos, vinos, carnes, pescados y una multitud de coloridos ingredientes.
Los pasteles de camarón y bacalao y el sándwich de pernil son famosos. Pero el más icónico -el que todos van a buscar- es el sándwich de mortadela. En algunos lugares lo sirven solo y en otros, con queso, lechuga y tomate. En cualquier caso, siempre es enorme.
Dentro del mercado, uno de los más famosos es el que sirve Bar do Mané, que está presente en este lugar desde 1933.
2) Gran Bazar de Estambul
Alfombras hechas a mano, lámparas de mosaico, amuletos, cerámica, juegos de té, antigüedades, especias coloridas y aromáticas… Y la lista podría seguir hasta (casi) el infinito. El Gran Bazar de Estambul, con sus laberínticos pasajes, es un sello indiscutido de esta ciudad de Turquía que se desparrama entre Europa y Asia.
Un poco de todo en el Gran Bazar de Estambul, uno de los atractivos imperdibles. Foto ShutterstockSus almacenes se remontan al siglo XV, una época de gran prosperidad de la ciudad. En ese tiempo, el sultán Mehmed II propuso e impulsó la construcción de un gran mercado para promover el progreso económico y el cruce de caminos del comercio de la época.
Hoy es uno de los mercados cubiertos más antiguos del mundo, que alberga a más de 4.000 tiendas distribuidas en unas 61 calles comerciales. El bazar está dividido en zonas llamadas “bedestens” -son unos edificios comerciales en forma de cúpula-, que a su vez se dividen en secciones más pequeñas.
Aunque la cantidad de productos para comprar es enorme, hay dos favoritos de los viajeros: los coloridos cuencos iznik y otros ejemplos de cerámica turca. y los amuletos azules contra el mal de ojo. Cualquiera sea tu compra, la tradición más arraigada es el regateo: discutir el precio es casi un ritual. En ese intercambio te ofrecerán té en vasos con forma de tulipán y, por momentos, pareciera que se les va la vida en esa negociación.
Dulces turcos para saborear y traer a casa. Foto ShutterstockNo muy lejos de allí, en el barrio de Eminönü, muy cerca del Puente de Gálata, está el Bazar de las Especias, otro lugar para conocer y dejarse llevar por los vistosos puestos de especias, dulces turcos y frutos secos. Conocido también como Bazar Egipcio, es el segundo mercado cubierto más grande de la ciudad.
3) Mercado flotante, Damnoen Saduak
El mercado flotante centenario es una de las atracciones más populares de Tailandia. Ubicado a casi 100 kilómetros de Bangkok -los colectivos salen de la terminal de autobuses del sur en el distrito de Thonburi-, es una oportunidad para recorrer una imbricada red de canales y parar en los puestos para comprar comida local, snacks y, por supuestos, souvenirs. Hay puestos en tierra y otros a bordo de barcas.
Una red de canales donde se compra y vende en Tailandia. Hoy es un gran atractivo turístico Foto ShutterstockAl tomar una de las barcazas, se recomienda recorrer algunas de las zonas residenciales del lugar. De paso, puede ser un respiro para la frenética experiencia del mercado. Los barcos también se convierten en restaurantes flotantes.
Convertido en atracción turística -el mercado apareció en películas como El hombre del revólver de oro o Bangkok Dangerous- hay varias delicias para probar aquí como el Pla Pao (pescado a la parrilla con costra de sal), mini panqueques de coco con los bordes crujientes y Khao Lam (arroz meloso mezclado con azúcar y leche de coco). Este último plato se asa a fuego lento dentro de tallos de bambú.
El mercado flotante fue escenario de varias películas. Foto ShutterstockUna visita complementaria para hacer en el mismo día es el Mercado del Tren de Mae Klong (Talad Rom Hoop), donde los vendedores despliegan sus puestos en las vías del tren y los pliegan rápidamente cada vez que pasa una formación.
Son dos puntos muy turísticos y las agencias proponen visitar ambos mercados el mismo día.
4) Mercado de la Ribera, Bilbao
Aunque la ciudad tiene siete mercado municipales, La Ribera es, sin dudas, el más famoso de la región y un emblema de la ciudad de Bilbao.
Junto a la ría de Bilbao. Foto ShutterstockInaugurado en agosto de 1929 en el Casco Viejo de Bilbao, el corazón histórico de esta ciudad del norte de España, el edificio se destaca por su estilo racionalista, sello del arquitecto Pedro Ispizua. La construcción es de hormigón armado -algo moderno para la época- con toques monumentalistas.
Sus puestos son un botón de muestra de la gastronomía vasca, considerada una de las mejores de España por la calidad de sus ingredientes y la combinación de tradición e innovación culinaria. Se destacan los pescados y mariscos; carnes y charcutería; quesos; frutas y verduras y encurtidos, conservas y especias.
Una vidriera de la gastronomía vasca. Foto ShutterstockEn el segundo piso del mercado están los “gastrobares”, donde se pueden probar estupendas carnes, pescados, mariscos y quesos.
Los pinchos vascos son toda una institución. Un clásico son las gildas, un pincho que combina aceituna y anchoa en salazón ensartadas en un palillo. Los fines de semana suele haber propuestas musicales, principalmente de jazz.
Pintxos en el Mercado de la Ribera. Foto Shutterstock5) Tsukiji, Tokio
El pescado es un alimento fundamental en Japón. Constituye la base de su cocina tradicional y ha llevado al país a estar entre los de mayor consumo per cápita del mundo.
Y aunque el mercado mayorista de pescado se mudó en 2018 a Toyosu, las calles aledañas al antiguo Tsukiji siguen vivas, repletas de restaurantes, puestos de comida y tiendas que venden utensilios de cocina.
Sabores del mar en Tokio. Foto Shutterstock¿Qué probar en un paseo por esta zona? La especialidad son los mariscos crudos, pero también hay una amplia oferta de pescados cocidos y a la parrilla. Ostras al vapor, atún fresco y pescado encurtido figuran entre las opciones más tentadoras.
6) Central de Abasto, Ciudad de México
En Ciudad de México todo es grande, todo desmedido y todo da la sensación de inabordable. Allí viven unas 21 millones de personas solo en la capital y zonas metropolitanas.
Buena parte de esa ciudad come gracias a los alimentos que salen de Central de Abasto, considerado el mercado más grande de América Latina y uno de los más extensos del mundo. Ocupa 327 hectáreas y funciona todos los días de 4 de la mañana a 6 de la tarde.
Una persona compra en un puesto de verduras en la Central de Abasto de la Ciudad de México. Foto EFE/ José MéndezMás de 120 toneladas de productos circulan a diario por sus pasillos. Las secciones de frutas y hortalizas son las más grandes, pero entre sus pasillos también abundan los productos cárnicos, materias primas y flores.
“Si uno es lo que come, con quien come, cómo lo come y el sentido que da a lo que come, se puede concluir que los mexicanos somos hijos del maíz, pero fuimos amasados con chile. Me pregunto si los dioses nos crearon juntos o por separado y qué fue primero, el hombre o el chile”, escribió alguna vez la escritora mexicana Laura Esquivel.
Pasear por este centro de mayoreo es encontrarse con ese mundo de sabores y colores del chile, de los moles y el rojo sangre de los jitomates.
En los restaurantes hay una inmensa variedad de comida, desde los clásicos tacos -el fast food por excelencia de México- hasta platos más elaborados.
Los tacos más clásicos -siempre con la tortilla recién hecha- son los de carnitas, barriga, mariscos y carne asada.
Otra opción son las fondas familiares, donde sirven guisos caseros y desayunos completo.
7) Pike Place Market
Abrió en la ciudad de Seattle en 1907 y, actualmente, es uno de los mercados de agricultores más antiguos de los Estados Unidos.
De compras en Pike Place Market. Foto ShutterstockCon más de 20 millones de visitantes anuales, es un punto turístico importante y también punto de negocio para muchos artesanos y comerciantes de la ciudad.
Además de sus productos, una de sus principales atracciones es el Pike Place Fish Market, donde los empleados lanzan los pescados de un puesto a otro como parte de un espectáculo que divierte a turistas y clientes.
Unos 20 millones de personas pasan cada año por el mercado de Seattle. Foto ShutterstockPero hay mucho más que pescados voladores en el lugar. Le Panier es conocido por su pastelería francesa; Mee Sum se especializa en dumplings y DeLaurenti’s ofrece una cuidada selección de quesos y exquisiteces importadas, junto a una cafetería. El sándwich de salmón a la parrilla es un clásico de la zona, así como también los macarrones con queso.
Más que un lugar para pasear y hacer comprar, los mercados son espacios donde viven las tradiciones, los sabores y las memorias colectivas de un pueblo. Solo hace falta perderse en cada puesto, en cada bocado y en cada charla -o regateo donde aplique- para sentir que uno, aunque sea por un ratito, también forma parte del lugar.


